12/05/2008 - Mientras, el líder de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, reiteró que el paro se extenderá ante la negativa del Gobierno a negociar cambios en la política de impuestos móviles a las exportaciones de granos, el principal motivo del conflicto.
"No somos liberales, no nos resulta lo mismo que la gente pueda comer o no pueda comer", afirmó el dirigente durante una asamblea de productores en la central provincia de Santa Fe, en la que defendió la necesidad de discutir una nueva política agropecuaria.
Buzzi dijo que "se podría crear un fondo para garantizar una canasta alimentaria básica y el resto exportarlo", en vez de aumentar los impuestos para asegurar el abastecimiento interno e impedir alzas de precios de los alimentos, como apunta la política oficial.
En tanto, se suceden las manifestaciones de productores agropecuarios en carreteras, ciudades y poblados de once provincias, entre ellas las de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, las más ricas productoras de granos y ganado de la llamada "pampa húmeda".
El foco de mayor tensión está en la ciudad de Gualeguaychú, a 270 kilómetros de Buenos Aires, donde se han sucedido incidentes menores a raíz de que los manifestantes cortan cada tanto el tránsito por la carretera 14, clave para el transporte de mercancías entre los socios del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay).
"El Gobierno tiene que defender el interés de todos los argentinos", aseguró hoy a periodistas el vicepresidente argentino, Julio Cobos, quien sostuvo que las autoridades "no han cerrado la puerta al diálogo" con el campo.
"Pero no se puede negociar a plazo fijo", subrayó al reiterar la condición de que se levante la huelga, reanudada el miércoles último, luego del fracaso de la "tregua" de 30 días declarada por los dirigentes del campo al cabo de 21 de protestas que el mes pasado causaron desabastecimiento de alimentos.
El conflicto comienza a dividir las aguas en el gobernante Partido Justicialista (peronista) cuando mañana se cumplen dos meses del comienzo de las protestas por el sistema que aumenta los impuestos a la exportación de granos con base en el alza de sus precios internacionales, puesto en marcha a mediados de marzo.
Los dirigentes de las cuatro mayores asociaciones agropecuarias del país, que representan a unos 290.000 productores de todo tamaño, se reunirán hoy con el gobernador peronista de Córdoba, Juan Carlos Schiaretti, quien ha admitido que debe modificarse el sistema impositivo.
Otros dos mandatarios provinciales afines al Gobierno muestran la misma actitud que Schiaretti, que no han seguido los de Buenos Aires, Daniel Scioli, y de Chaco, Jorge Capitanich, los más cercanos a la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner. EFE