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“Somos la encarnación del ambiente”

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El 70% de las enfermedades que provocan mortalidad, son derivadas del medio ambiente y son prevenibles.

Cada comida, cada molécula de metal toxico que respiramos, comemos o bebemos, y la química que generan nuestros pensamientos pueden modificar la genética; a esto se lo denomina “Epigenética”.

La Epigenética, es el estudio de los mecanismos moleculares mediante los cuales el entorno controla la actividad génica. Se trata de un nuevo campo biológico que está desentrañando los misterios de cómo el entorno (la naturaleza) influye en el comportamiento de las células sin alterar el código genético. Es un campo que está revelando nuevos problemas en la naturaleza.

La epigenética es la ciencia que estudia lo que esta por encima de los genes, literalmente, son proteínas que los recubren y los gobiernan. Un ejemplo claro, esta en los agrotóxicos que comemos junto con las frutas y verduras,  el plomo que inhalamos en las ciudades por combustión de la nafta, o el mercurio que llega a nuestro cuerpo desde el pescado contaminado.

Estos químicos  tienen la capacidad de aumentar la oxidación celular y producir mutaciones en el ADN, asi participan del origen del cancer, las enfermedades cardiovasculares y los accidentes cerebrovasculares.  Esta comprobado que compartimos el 99% de los genes con alguna raza de monos, como el chimpancé.  Pero somos tan diferentes porque la evolución se produciría a nivel de  la epigenética, las proteínas que modifican los genes, desde   los estilos de vida que va teniendo cada ser viviente. Son modificaciones químicas del ADN que parten desde el medio ambiente, llamadas Acetilación, Metilación, Demetilación, o desacetilacion. Todo lo ambiental impacta sobre cada núcleo celular en todo nuestro cuerpo: lo que respiramos por la contaminación del aire, lo que bebemos y comemos (agrotóxicos u hormonas sintéticas),  y cada parte de mis hábitos, si camino o no, si me enojo, si fumo, si tomo alcohol o me drogo, si leo o escucho cosas negativas, Todo llega al ADN y lo puede modificar.

En esto se basa el nuevo concepto que hoy tenemos los médicos: “somos la encarnación del ambiente”, como dice Bruce Lipton, tanto es asi que se habla de un sistema que engloba nuestros hábitos como “Ambioma”.  Al ambioma hoy  lo estamos degenerando, por medio de la contaminación ambiental. Si el medio ambiente puede modificar mis genes, entonces: “soy guardián de mi genoma”, por lo que podemos afirmar, que de mí depende que se exprese o no una enfermedad en mi cuerpo y también en el de mis hijos, por la enseñanza y las emociones que les trasmito a lo largo de la vida,  aun dentro del embarazo. 

Esta comprobado que en el 3er trimestre de embarazo, se trasmite la carga de stress. Por ejemplo, las embarazadas que cursaban el 3er trimestre y sobrevivieron al 11/09/2001, tuvieron hijos con características de stress muy similares, al que se lo denomina Stress Transgeneracional.  Para comparar, imaginemos que los genes son los vagones de un tren y que las puertas y ventanas son las proteínas que los regulan. Estas puertas y ventanas deciden que cosa entra y que no.  Yo dejo entrar algo o no, y así  se expresa, o no un gen. Solo el 2% de los genes son responsables directos de algunas enfermedades. La mayoría son el resultado de la modificación de estos genes por el “estilo de vida” que engloba todo lo que me rodea. Por eso hoy se llego a la conclusión que el cerebro de la célula no es el núcleo, sino la membrana que la circunda, su puertas de entrada. Hoy se sabe que las decisiones del cerebro están en la membrana plasmática o puerta de entrada a la célula. Los padres dan la genética pero el estilo de vida es coautor de esa persona, con sus enfermedades.  En el estilo de vida, con todo lo que esto significa denominado AMBIOMA,  la mente es la primera protagonista de esta historia.

De un solo gen pueden salir 30.000 proteínas y, si es una u otra depende del estilo de vida, medio ambiente o epigenética.                                                  

El ADN no es mi identidad, hoy la supremacía la tiene  mi estilo de vida,” la percepción del ambiente” controla la expresión de mi genética. Esa percepción controla y escribe mi código genético y no hay dos personas que perciben igual un mismo hecho o cosa.  No son las hormonas ni los neurotransmisores producidos por los genes los que controlan nuestro cuerpo y nuestra mente; son nuestras creencias las que controlan nuestro cuerpo,  nuestra mente y, por tanto, nuestra vida...   

Dra. María Alejandra Rodríguez Zía  M.N: 70.787

Médica Clínica UBA /  Endocrinología UBA                                                      

http://www.medicina-biomolecular.com                                              

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