18/01/2006 - La devaluación permitió a la Argentina -que ya contaba con buena infraestructura tecnológica y profesionales de alto nivel- pensar una estrategia de exportación de servicios informáticos. Pero si bien todas son proyecciones de crecimiento, IBM aprecia que existen algunas señales de alerta.
"Vamos a ir perdiendo el valor competitivo de la mano de obra, y corremos un riesgo si apoyamos nuestra estrategia sólo en esto. Va a haber un retraso del tipo de cambio, y esto se vio el año pasado cuando los salarios de los analistas programadores crecieron más del 30%", explicó Alejandro Yvorra, gerente de la división Application Services de IBM Argentina, en declaraciones periodísticas.
El software no escapó a una realidad que hoy se hace más patente en sectores como el de la carne o los lácteos: la exportación encareció el valor de los servicios locales. Pero esta industria tiene un agravante: su mano de obra es intensiva, con una demanda en crecimiento y una oferta que se estanca debido a que son menos los jóvenes que se deciden por las carreras informáticas y de sistemas.
"Las empresas y el Estado nos tenemos que sentar a pensar cómo resolver esto. Sin duda serán las grandes compañías con proyectos serios, como el nuestro o los de Motorola e Intel, que apuestan al país, y los emprendimientos como los polos de Rosario, Tandil y de la Universidad Nacional del Centro, los que generen el cambio", señaló Omar Horacio Alvarez, también gerente de la multinacional.
IBM tiene 30 software factory en todo el mundo. Generalmente, desde la central de Estados Unidos se efectúan licitaciones en las que compiten todas las subsidiarias. Pero hay fábricas con ventajas específicas a las que IBM prioriza e invita a participar son las de Brasil, India, México y la Argentina. El problema es que la Argentina podría perder posiciones en esta pugna.
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