25/07/2012 - En "La gran manzana", el periodista Leandro Zanoni, especialista en notas sobre tecnología, se propone explorar las claves del éxito de Apple, la mega empresa fundada por Steve Jobs que comenzó innovando en el terreno de la computación para convertirse, a través de los años, en una marca revolucionaria con seguidores más que fieles en todas partes del mundo.
Una mítica historia propia del cine envuelve a la empresa y a su fundador, nacido en California el 24 de febrero de 1955 y fallecido el 5 de octubre de 2011 en el mismo lugar, a consecuencia de un paro respiratorio derivado del cáncer de páncreas que padecía. Tenía 56 años cuando dejo este mundo y su legado aun sigue descubriéndose. El iPod, el iPhone y el iPad, por mencionar sólo algunos productos, son símbolos del milenio que corre.
Comparado con Leonardo Da Vinci, Thomas Edison, Albert Einstein y hasta con John Lennon, Jobs, declarado "el creador del siglo XX" por muchos medios, tuvo, junto a su amigo Stephen Wozniak a mediados de los 70 en un garaje de Silicon Valley, una idea: fabricar una computadora personal que sea fácil de usar. Wozniak tenía 20 años y Jobs 16. Ese es el comienzo de una historia que cambiaría para siempre la forma de concebir la tecnología.
"La historia de Apple tiene muchos condimentos propios de la ficción -señala Zanoni en diálogo con Télam-. El tipo que es despedido de su propia empresa y que después vuelve para salvarla; la recupera y cuando llega al techo máximo, se muere, joven, de manera trágica".
Pero todo comienza antes: "El joven visionario estadounidense, símbolo del sueño americano, representante del mensaje de que cualquiera puede hacerlo: lograr el éxito desde abajo", indica el periodista.
"La idea de que dos adolescentes, en un garaje de Silicon Valley, con ayuda de sus familiares y sin inversión, pudieron llegar a la cima, es la idea de la tierra de las oportunidades y todo eso que Estados Unidos se vende a sí mismo", explica.
Y dispara: "Es importante destacar el tipo de persona que era Steve Jobs. Un tipo que viaja a la India, tiene experiencias con drogas, se relaciona con lo místico y lo artístico, y lo conjuga con la tecnología. Todos esos son elementos para que una historia sea atrapante".
La génesis del libro, publicado por Sudamericana, "viene de un artículo que hice para una revista sobre Apple, en el 2008, y ahí me metí de lleno en la historia de la empresa. También tuvo mucho que ver haberme hecho usuario, ya que estás obligado a seguir las noticias desde cerca, nadie te lo va a explicar, esa es la gran diferencia con Windows", destaca.
"El que maneja Windows tiene la computadora y no necesita preocuparse mucho por ella, pero en Apple no entendés nada si no te movés, consultás, hablás con gente, es decir, generás una comunidad", asegura.
- ¿Qué pensás de esa comunidad de seguidores y fieles?
- Esos fans tienen una postura ante la vida, una política. Los seguidores de Jobs, así como los de Google y todos los que tienen, digamos, una idea `cool` ante las cosas, son los que terminaron votando a Obama: jóvenes abiertos, revolucionarios en el discurso y la estética, pero que nunca van contra el sistema de base.
- ¿Por qué decidiste correr a Jobs y centrarte en la empresa?
- Con su muerte ya habíamos tenido suficiente material. Los que cubrimos tecnología sabíamos quién era y los medios que no la cubren, con la muerte empiezan a publicar cualquier cosa, surgen las palabras genio, dios, cosas que pasan cuando habla la gente que no sabe mucho del tema.
Por eso decidí correr a Jobs un poco del centro, igual es imposible, ya que está presente en todos los capítulos. Pero la empresa nunca pudo ser solo él, ninguna cosa tan gigante puede ser obra de un solo hombre. Entonces me puse a investigar quiénes fueron esos otros que hicieron Apple. Los fanáticos me ayudaron mucho.
- ¿Qué es lo que más te entusiasmó al momento de escribir sobre Apple?
- Me gustó mucho hacer el capítulo sobre la comunicación, tal vez porque me dedico a eso, pero es muy interesante lo relacionado con la publicidad. No es algo tan fácil de encontrar. Toda la cuestión de lo definitorio entre los clientes, el packaging, la forma de llegar al comprador, lo vanguardista de los diseños, la decisión de no ser corporativo en un mundo corporativo, toda esa trasgresión.
Claro, hoy la comunicación se hizo mucho más joven, transgresora y copada, pero con Apple estamos hablando de los años 80. Su construcción de marca es fantástica. Más allá de su muerte, Jobs dejó a la empresa andando sola y sigue en ascenso.
- ¿Pensás que fue un visionario de su propio legado?
- Jobs construyó un personaje. Él sabía cómo hacerlo porque conocía mucho de marketing. No es casual que usara iconografía en su vestimenta y lentes que remiten a Lennon. Fue trabajando su imagen como ningún otro empresario. Si pensás en el CEO de Samsung te imaginás a un coreano de traje; en Microsoft pasa lo mismo, da lo mismo quien la dirija. En cambio, Apple era muy personalista, solo hablaba Jobs.
Jobs logró que los consumidores de Apple tengan un sentimiento hacia la marca, hacia los productos, hacia la empresa. Un sentimiento místico.TELAM