Deportes | Entre el 5 y el 8 de marzo
Los clubes cierran filas detrás de Chiqui Tapia y paran el fútbol argentino
La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) rechazó la denuncia del organismo recaudador ARCA y, con respaldo unánime de los clubes, resolvió suspender toda la actividad futbolÃstica entre el 5 y el 8 de marzo, en apoyo a su presidente Claudio Tapia.
Hace 2 horas.
El fútbol argentino ingresó en una fase inédita de confrontación institucional. Tras la citación judicial a declarar a autoridades de la AFA por presuntas irregularidades fiscales, los clubes de todas las categorías resolvieron cerrar filas detrás de Chiqui Tapia y avanzar con un paro total de actividades, que incluirá la suspensión de la fecha 9 del Torneo Apertura.
En un comunicado oficial, la AFA negó de forma categórica la existencia de deuda fiscal exigible y aseguró que las obligaciones cuestionadas fueron abonadas de manera voluntaria antes de su vencimiento. Además, sostuvo que el planteo ya fue presentado ante la Justicia y permanece pendiente de resolución en la Cámara de Apelaciones.
La conducción del fútbol argentino cuestionó con dureza a ARCA, al considerar que intenta transformar obligaciones no vencidas en un supuesto delito penal tributario, en lo que calificó como una interpretación contraria a la normativa vigente.
Paro total y mensaje político
La decisión de detener el fútbol entre el miércoles 5 y el sábado 8 de marzo fue adoptada por unanimidad durante una reunión del Comité Ejecutivo de la Liga Profesional, y se extenderá a todas las categorías, incluyendo el Ascenso.
Más allá del plano deportivo, la medida fue leída como un gesto político de respaldo directo a Chiqui Tapia y a la actual conducción de la AFA, frente al avance de la causa judicial. Según reconstruyó Infobae, la exhibición de documentación oficial del propio organismo recaudador —que indicaría que la AFA no registra deudas ni declaraciones juradas pendientes— terminó de consolidar la postura de los clubes.
Bajo la consigna “AFA somos todos”, la dirigencia del fútbol decidió actuar como bloque, paralizando la competencia como señal de advertencia institucional y trasladando el conflicto al centro de la agenda política y judicial.
El freno total de la actividad deja en evidencia que el conflicto ya no es solo fiscal o deportivo, sino una disputa de poder que involucra a la principal industria cultural del país y a su conducción.