El Gobierno busca eliminar las PASO, cambiar el financiamiento y endurecer las condiciones para partidos y candidatos. Los detalles de una iniciativa que promete fuerte impacto.
Tras haber sido enviado al Congreso, el proyecto de Reforma Electoral impulsado por el gobierno de Javier Milei empieza a mostrar su verdadero alcance: una batería de cambios que apuntan a reconfigurar el sistema político argentino desde su base.
Lejos del anuncio inicial, el foco ahora está en los detalles concretos que podrían modificar cómo se vota, cómo se financia la política y quiénes pueden competir.
Uno de los ejes más fuertes es la eliminación definitiva de las PASO, que pasarían a ser internas partidarias sin intervención del Estado. El argumento oficial apunta al costo: en 2023 representaron $45.000 millones sin un impacto decisivo en la competencia electoral.
El proyecto endurece las reglas para la existencia de partidos políticos:
El objetivo es reducir la proliferación de estructuras sin representación real, conocidas como “sellos de goma”, que —según el diagnóstico oficial— distorsionan el sistema.
Además, se incorpora la afiliación digital, una herramienta que busca simplificar y transparentar el ingreso de nuevos afiliados, evitando bloqueos internos.
Otro cambio relevante es la eliminación de los espacios gratuitos de publicidad electoral en medios de comunicación. Actualmente obligatorios, estos espacios serían eliminados bajo la premisa de que constituyen un subsidio indirecto a la política.
El proyecto pone el foco en uno de los puntos más sensibles: el dinero en campaña. Según estimaciones oficiales, solo el 10% del financiamiento está registrado, mientras que el resto circula fuera del sistema.
La iniciativa propone:
Se incorpora la figura de Ficha Limpia, que impedirá postularse o ejercer cargos públicos a personas con condena en segunda instancia por delitos dolosos.
La lógica es clara: elevar el estándar ético en la política y restringir el acceso a quienes tengan antecedentes judiciales firmes.
El proyecto plantea una transformación estructural sobre un sistema que el oficialismo considera “caro, opaco y funcional a la política”.
Ahora, el debate se traslada al Congreso, donde cada uno de estos puntos —desde la eliminación de las PASO hasta el financiamiento privado— promete generar fuerte tensión política.