La histórica casaca rojinegra del club pergaminense forma parte de una exposición internacional en el National WWI Museum and Memorial de Kansas City. El vínculo entre el nombre de la institución y el mariscal británico Sir Douglas Haig llevó a Pergamino a uno de los espacios históricos más importantes del mundo.
Un hecho tan curioso como simbólico une a Pergamino con uno de los museos más relevantes del planeta dedicados a la Primera Guerra Mundial: una camiseta de Douglas Haig es exhibida en el National WWI Museum and Memorial, en Kansas City, Estados Unidos.
La presencia de la casaca rojinegra no tiene relación directa con el fútbol argentino, sino con la historia detrás del nombre del club pergaminense. La institución fue bautizada en homenaje a Sir Douglas Haig, uno de los principales comandantes británicos durante la Gran Guerra.
Precisamente por ese nexo histórico, el museo incorporó la camiseta de Douglas Haig a una muestra especial que explora la relación entre el fútbol y la Primera Guerra Mundial, generando un inesperado puente entre Pergamino y uno de los conflictos bélicos más importantes de la historia contemporánea.
El National WWI Museum and Memorial alberga más de 350 mil objetos históricos y piezas originales vinculadas al conflicto mundial, siendo considerado uno de los archivos más importantes sobre la guerra de 1914-1918. En ese contexto, la presencia de la camiseta rojinegra adquiere una dimensión internacional y coloca el nombre de Pergamino dentro de una exposición de alcance global.
El club fue fundado el 18 de noviembre de 1918 bajo la denominación Club Atlético Ferrocarril Central Argentino General Douglas Haig. Su nombre homenajea al mariscal escocés Douglas Haig, figura central del ejército británico durante la Primera Guerra Mundial.
Haig nació en Edimburgo en 1861 y desarrolló una extensa carrera militar en India, África y Sudáfrica antes de convertirse en uno de los máximos líderes militares del Imperio Británico durante el conflicto bélico.
Con el paso de los años, un decreto nacional impulsó que las instituciones deportivas con nombres extranjeros adoptaran denominaciones en castellano. Aunque “Douglas Haig” era un nombre propio y no necesariamente debía modificarse, una asamblea decidió rebautizar al club como Bartolomé Mitre.
La decisión, sin embargo, nunca logró identificación entre hinchas y socios. La falta de pertenencia con el nuevo nombre y la imposibilidad de trasladarlo al folklore futbolero hicieron que poco tiempo después otra asamblea restituyera la denominación original.
Así, Douglas volvió a ser Douglas. Y más de un siglo después, esa identidad nacida en Pergamino terminó llegando a uno de los museos históricos más importantes del mundo.
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