Hasta arrancar un ajo cuesta trabajo

Andrea Jatar, creadora de Viandas a la Olla, www.viandasdelaolla.com, gentileza de Finca Isis

Hay un producto en la cocina que en general tiene mala prensa: el ajo. Crudo es bien picante, asado o frito es dulzón y si se pasa es amargo. La cuestión es que se nota en cualquier comida, pongas poco o pongas mucho, que su aroma es bien cicuta, verdad?
Así y todo tiene sus defensores en cuestiones de salud: que posee propiedades antibióticas y descongestivas, que permite controlar el colesterol y la hipertensión, que mejora la circulación… y detractores en cuestiones de gusto. La polémica lo hace genial, pero ¿de qué se trata?

El ajo es que es una lilácea originaria de Asia que obviamente fue esparciéndose por el mundo y que no se consigue en todos los meses del año, es estacional. Tampoco prende lindo en cualquier huerta de aficionado. Siempre lo vemos medio escondido en las verdulerías, aunque hay negocios que ostentan orgullosamente sus ristras en cinta roja. Y ahí es donde nos preguntamos: ¿quién sabe de ajos? Afortunadamente dimos con la Finca ISIS, de Mendoza, donde la tienen clara y nos ofrecen unas perfectas exquisiteces.

Y nos contaron sus maravillas. Que todos sus cultivos son regados con agua de deshielo a través de mangas de riego.
Que el ajo en general es acopiado de un año para otro y tratado con “antibrote”, pero que en la Finca ISIS lo cultivan SIN “Antibrotes” (valga la redundancia), entonces logran un producto cuya excelencia se nota en que cada diente conserva sus jugos y sus perfumes, amén de que aporta las sabidas propiedades naturales en sus usos convencionales y en los de las abuelas, haciendo honor a la cita hiperconocida: “el Ajo Cura y Sana”.

Que en la Finca ISIS cuidan cada etapa de la producción con el fin de resaltar la calidad y las propiedades naturales de todos y de cada uno de sus productos, para que sean aprovechados en todo momento y de esta forma lograr que la cocina retorne a sus orígenes, no sólo volviendo a ser saludable sino también rescatando el sabor natural de cada alimento en estado natural.
Y para los que se animan, una receta de la Olla donde la vedette es el ajo: Risotto de ajos
Ingredientes
1 cabeza de ajo
1 cebolla mediana
30 gramos de manteca o su equivalente en aceite de oliva
120 gramos de arroz, en lo posible carnaroli, sino el que consigas
4 presas de pollo a medio hervir
Caldo de la cocción del pollo, al menos 2 litros
10 gramos de hongos de pino
Cuanto te guste de queso provolone rallado

Preparación
– Asar los ajos en horno bien caliente con su propia cáscara hasta que estén firmes pero tiernos.Tené en cuenta que se van a seguir cocinando en el risotto.
– Lavar y remojar los hongos. Si querés los podés poner en vino blanco.
– Picar finamente la cebolla y saltearla en la manteca hasta que se empiece a transparentar.
– Volcar el arroz en la cacerola y remover un minuto. Agregar un litro de caldo, los dientes de ajo pelados y cocidos y las presas de pollo y dejar cocinar a fuego moderado
– A los 10 minutos agregarle los hongos remojados y esperar a que tiernice el arroz, cuidando de que no se seque el líquido pero que tampoco rebalse.
– Agregarle el queso rallado y servir en plato hondo. Si te gusta, decoralo con perejil picado.
Que lo disfrutes!