Economía y Empresas | 7 de cada 10 máquinas están paradas
Con las fábricas trabajando al 30% de su capacidad, el titular de ProTejer defendió al sector y aseguró que el precio final de la indumentaria está distorsionado por la carga impositiva, la logística y el costo financiero.
En un contexto crítico para la industria textil argentina, que hoy funciona apenas al 30% de su capacidad instalada, el presidente de la Fundación ProTejer, Luciano Galfione, salió al cruce de las críticas por el alto precio de la ropa y apuntó contra la asfixia impositiva y los costos estructurales del país.
Durante una entrevista en Radio Rivadavia, Galfione rechazó que los fabricantes locales se aprovechen de contextos de mercado cerrado y sostuvo que el problema es transversal a toda la economía. “Todo es caro porque producir es caro y comercializar también”, resumió.
El debate se dio al comparar dos escenarios recientes: durante la gestión de Alberto Fernández, con mayores restricciones a las importaciones, la indumentaria subió 32% por encima de la inflación; mientras que con la apertura impulsada por Javier Milei, los precios cayeron alrededor del 30%.
Para Galfione, esa lectura es incompleta: “El problema no es quién produce, sino la estructura de costos que se monta sobre el producto”, afirmó, descartando que exista una posición dominante del sector industrial.
Como ejemplo, se analizó el caso de un jean de primera marca que cuesta unos 50 dólares en Chile o México, pero que en Buenos Aires llega a los 130 dólares, según un relevamiento de la Agencia Noticias Argentinas.
Galfione explicó que esa prenda se produce en Bangladesh, por lo que el diferencial no está en la fabricación. Y desglosó el precio final:
Impuestos: explican cerca del 50% del valor.
Costo financiero: ofrecer cuotas en Argentina implica un 30%, frente al 3% promedio internacional.
Logística: llevar un camión de Catamarca a Buenos Aires cuesta lo mismo que traer un contenedor desde China.
“La industria representa solo el 10% del ticket final. Si se eliminaran los costos que no son de fábrica, ese jean valdría 12 dólares. El problema son los otros 100 dólares”, sentenció.
El titular de ProTejer cuestionó además la política de facilitar importaciones vía plataformas online, reduciendo impuestos a productos del exterior mientras se mantiene una alta presión tributaria sobre quienes producen y generan empleo en el país.
“Siete de cada diez máquinas están paradas. Si no producimos y la ropa sigue siendo cara e importada, ¿el problema sigue siendo el productor nacional?”, concluyó.