Economía y Empresas | Para contener la inflación
En medio de la suba global del petróleo por el conflicto en Medio Oriente, la gestión de Javier Milei decidió suspender el aumento de tributos a los combustibles para contener la inflación. El costo: resignar recaudación millonaria.
El Gobierno nacional resolvió suspender la suba de impuestos a los combustibles en abril con el objetivo de evitar un nuevo aumento en la nafta y el gasoil, en un contexto marcado por la escalada internacional del precio del petróleo.
La medida impacta directamente sobre el Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y el Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC), que habitualmente se actualizan de forma trimestral. Desde el Ministerio de Economía anticiparon que la decisión se oficializará por decreto en los próximos días.
El contexto global es determinante: el barril de crudo Brent, referencia para Argentina, superó los 110 dólares, impulsado por la tensión geopolítica en Medio Oriente. Esta suba ya tuvo impacto local: los combustibles aumentaron entre un 15% y un 20% en marzo.
Ante este escenario, el equipo económico busca evitar que la inflación siga escalando, en un país donde los aumentos en surtidores se trasladan rápidamente al resto de los precios.
La decisión implica un costo fiscal significativo. Según estimaciones del sector, el Estado resignará entre 170 y 200 millones de dólares por mes al no actualizar estos tributos.
Sin embargo, en la Casa Rosada priorizan contener la inflación antes que incrementar la recaudación. Cada ajuste en estos impuestos suele trasladarse de forma automática al precio final, por lo que su congelamiento funciona como un “ancla” temporal para los combustibles.
La suspensión impositiva no es la única herramienta. El Gobierno también habilitó mayores cortes de biocombustibles, permitiendo aumentar la mezcla de bioetanol y biodiesel, lo que podría ayudar a moderar los costos de producción.
A su vez, se descartó intervenir en el mercado con un “barril criollo”, manteniendo la política de paridad de exportación, es decir, que los precios locales sigan la referencia internacional.
No es la primera vez que se aplica esta estrategia. La postergación de impuestos a los combustibles ha sido utilizada por distintos gobiernos como una herramienta para contener la inflación en momentos críticos.
En este caso, la administración de Javier Milei vuelve a recurrir a esta medida en medio de una fuerte presión externa, apostando a ganar tiempo frente a la volatilidad del mercado energético global.