Paola Suárez inició oficialmente su ciclo como capitana del equipo argentino en la Billie Jean King Cup, con una premisa que atraviesa todo su proyecto: que el crecimiento del tenis femenino no se detenga. A los 49 años, la ex tenista pergaminense reemplaza a Mercedes Paz y asume el desafío desde un lugar que combina experiencia, cercanía y mirada a largo plazo.
“Quiero intentar que no se corte el crecimiento”, aseguró Suárez en una entrevista con Clarín, donde dejó en claro que su gestión buscará ser una continuidad del trabajo realizado en los últimos años, sumando su impronta personal pero respetando los valores ya construidos.
Instalada en España, Suárez podrá compatibilizar su rol gracias a un esquema compartido con Mariano Hood, subcapitán del equipo. “Tenerlo al lado me hace sentir protegida”, confesó, destacando su experiencia en equipos nacionales y su capacidad para conectar con las jugadoras.
Tras varios años alejada del circuito profesional, Suárez volvió a involucrarse con el tenis desde la formación, trabajando con chicos y jóvenes. Ese recorrido fue clave para aceptar un rol que, según ella misma explicó, llegó “en un buen momento de mi vida personal y profesional”.
Más allá de los resultados, la nueva capitana apunta a fortalecer el sentido de pertenencia. “Representar al país es un privilegio”, remarcó, y subrayó la importancia de transmitir valores humanos, respeto y conducta dentro y fuera de la cancha. Su objetivo es que el equipo argentino sea reconocido no solo por su nivel deportivo, sino también por su identidad y comportamiento.
El primer desafío será el Grupo Américas I, que se disputará en abril en Ibagué, Colombia, con la mira puesta en los play-offs de noviembre. Sin embargo, Suárez baja la ansiedad: “Esto es a largo plazo. Primero tenemos que conocernos y generar confianza”, explicó también en diálogo con Clarín.
La idea incluye sumar progresivamente a las juveniles, consolidar un grupo unido y construir, paso a paso, el camino hacia el Grupo Mundial. Sin promesas grandilocuentes, pero con una convicción firme: dar ese “saltito más” que el tenis femenino argentino viene buscando.
Foto: Prensa AAT