La industria automotriz argentina atraviesa un escenario crítico marcado por la caída de la producción, el desplome de las ventas y la baja en exportaciones, factores que ya impactan en el empleo. En este contexto, decisiones recientes de Stellantis (Peugeot) y Toyota encendieron las alarmas por posibles despidos masivos.
En la planta de El Palomar, la automotriz Stellantis resolvió eliminar uno de los dos turnos de producción, una medida que afecta directamente a los trabajadores que fabrican modelos como el Peugeot 208, 2008, Partner y Berlingo. Además, desde mayo se implementará un plan de retiros voluntarios para reducir personal, acompañado de un fuerte recorte en la producción anual.
La situación se agrava por las reiteradas interrupciones: solo en los últimos cuatro meses, la planta registró tres paradas de actividad, reflejo de una demanda en caída. Según datos del sector, los patentamientos de Peugeot bajaron cerca del 32% en el inicio de 2026.
El panorama también es complejo en la planta de Toyota en Zárate, donde la empresa analiza pasar de tres a dos turnos, lo que podría implicar la pérdida de unos 500 puestos de trabajo. A esto se suman cerca de 700 desvinculaciones recientes, profundizando la incertidumbre.
Los números productivos reflejan la crisis: en enero, Toyota fabricó apenas 5.266 unidades, lo que representa una caída del 38,5%, uno de los indicadores más preocupantes del sector.
Con este escenario, la industria automotriz enfrenta un período de ajuste, menor actividad y tensión laboral creciente, mientras sindicatos y trabajadores siguen de cerca cada movimiento de las terminales.