Mundo | Máxima incertidumbre
El líder supremo iraní murió tras un bombardeo en Teherán atribuido a Estados Unidos e Israel. Irán decretó 40 días de duelo nacional y el escenario político y militar en Medio Oriente entra en una fase de máxima incertidumbre.
La muerte del ayatolá Ali Khamenei marca un punto de quiebre histórico para la República Islámica. El líder supremo falleció durante un ataque aéreo conjunto lanzado por Estados Unidos e Israel contra objetivos estratégicos en Teherán, según confirmaron medios estatales iraníes.
De acuerdo con la agencia oficial IRNA, Khamenei se encontraba en su oficina al momento del impacto. Las autoridades calificaron el hecho como un “asesinato cobarde” y denunciaron una ofensiva directa contra la cúpula política y religiosa del país.
Tras la confirmación, el gobierno iraní anunció 40 días de duelo nacional, mientras crece la tensión interna y externa.
Horas antes del anuncio oficial iraní, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró en su red social Truth Social que Khamenei había muerto durante la operación militar.
El mandatario afirmó que el líder iraní “no pudo eludir los sofisticados sistemas de inteligencia del Pentágono” y destacó la coordinación estratégica con Israel para ejecutar el ataque.
El United States Central Command (CentCom) detalló que la ofensiva comenzó a la 1:15 (hora del este de EE.UU.) con el objetivo de desmantelar el aparato de seguridad del régimen iraní.
La operación incluyó:
Municiones de precisión lanzadas desde aire, tierra y mar.
Uso por primera vez en combate de drones de ataque de bajo costo y de un solo uso.
Ataques contra centros de mando del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, bases de misiles y sistemas de defensa aérea.
Tras la ofensiva inicial, CentCom aseguró haber repelido cientos de misiles y drones iraníes y sostuvo que no se registraron bajas estadounidenses.
Luego del ataque, Irán lanzó oleadas de misiles balísticos contra territorio israelí y bases estadounidenses en la región, profundizando la crisis.
El Ministerio de Defensa de Israel había calificado previamente la ofensiva como un ataque “preventivo” destinado a eliminar amenazas contra su seguridad nacional.
La muerte de Khamenei abre ahora un escenario de incertidumbre institucional en Irán. Durante más de tres décadas concentró el poder político, religioso y militar, convirtiéndose en la figura más influyente del país.
La desaparición del líder supremo genera interrogantes clave:
¿Quién asumirá el liderazgo religioso y político?
¿Se radicalizará la respuesta iraní?
¿Puede derivar en una guerra regional de gran escala?
Analistas internacionales advierten que el conflicto podría redefinir el equilibrio de poder en Medio Oriente y afectar mercados energéticos, alianzas estratégicas y la estabilidad global.
La muerte de Ali Khamenei no solo representa el final de una era en Irán: puede convertirse en el detonante de una nueva fase del conflicto internacional.