Sociedad | Tiroteo fatal en la Escuela Nº 40
A siete días del tiroteo fatal en la Escuela Nº 40, la ciudad suspende actividades educativas y refuerza la contención psicológica mientras avanza la investigación judicial.
A una semana del trágico tiroteo en la Escuela Nº 40 “Mariano Moreno” de San Cristóbal, la ciudad continúa atravesada por el dolor. Este lunes y martes no habrá clases en ningún establecimiento educativo, mientras que el edificio donde ocurrió el hecho seguirá cerrado por orden judicial.
El ataque, ocurrido el 30 de marzo, dejó como saldo la muerte de Ian Cabrera, de 13 años, y otros dos estudiantes heridos, tras el disparo de un adolescente de 15 años.
La Escuela Nº 40 permanecerá clausurada hasta que el Ministerio Público de la Acusación finalice las pericias. La medida busca preservar la escena y garantizar el avance de la investigación.
En paralelo, las autoridades educativas confirmaron que el regreso a clases será progresivo, flexible y acompañado, priorizando el estado emocional de alumnos, docentes y familias.
El Gobierno de Santa Fe desplegó un operativo interministerial que involucra a áreas de Educación, Salud, Desarrollo Humano y Seguridad. El foco está puesto en la contención psicológica, con dispositivos de acompañamiento, espacios de escucha y asistencia territorial.
Equipos de salud mental trabajan activamente junto a instituciones locales como el Hospital Samco y centros de salud, brindando atención individual y grupal tanto a la comunidad educativa como a los vecinos.
El adolescente de 15 años, autor del disparo, no es punible por su edad, por lo que no puede recibir una pena privativa de la libertad. Actualmente permanece institucionalizado junto a su madre, bajo resguardo y con ubicación reservada por motivos de seguridad.
Mientras tanto, se organizan reuniones entre autoridades y directivos para definir estrategias de acompañamiento y continuidad pedagógica. También se reforzará el trabajo con familias y organizaciones sociales, en busca de reconstruir el tejido comunitario.
La creación de una mesa intersectorial con clubes, asociaciones civiles y autoridades locales apunta a sostener un acompañamiento a largo plazo en una comunidad profundamente golpeada.