Las ventas minoristas de las pymes registraron una baja interanual del 0,6% en marzo, con retrocesos en la mayoría de los rubros. La debilidad del consumo, la pérdida de poder adquisitivo y la falta de inversión configuran un escenario de cautela.
El comercio minorista pyme volvió a mostrar signos de estancamiento y fragilidad durante marzo. De acuerdo al último relevamiento, las ventas cayeron un 0,6% interanual a precios constantes, mientras que en la comparación mensual también se evidenció una baja del 0,4% respecto de febrero.
El dato confirma que el consumo sigue sin repuntar, en un contexto económico donde los ingresos pierden frente a la inflación y el gasto se vuelve cada vez más selectivo.
Las proyecciones del sector reflejan un clima de incertidumbre. Un 48% de los empresarios cree que la actividad se mantendrá en niveles similares, mientras que el 39,7% espera una mejora y solo un 12,4% anticipa una caída mayor.
Sin embargo, el dato más contundente está en la inversión: el 59,1% considera que no es un buen momento para invertir, lo que evidencia un escenario de prudencia extrema. Apenas un 13,1% ve oportunidades, mientras que el resto se mantiene indeciso.
El análisis sectorial muestra que cinco de los siete rubros relevados cerraron en baja, consolidando una tendencia contractiva:
En contrapartida, algunos segmentos lograron sostenerse:
Estos últimos exhiben una mayor resiliencia, impulsados por el carácter más esencial de sus productos.
Si bien el inicio del ciclo escolar generó cierto movimiento en el consumo, no alcanzó para revertir la tendencia. La pérdida del poder adquisitivo y el incremento de los costos operativos continúan siendo los principales condicionantes del sector.
Además, la dependencia del financiamiento bancario y la baja predisposición a invertir profundizan el escenario de cautela que atraviesan los comerciantes.
En paralelo, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) comenzó a analizar el desempeño del comercio electrónico en negocios con modalidad mixta. El objetivo es medir el peso real de las ventas digitales, considerando aquellas operaciones donde el pedido se realiza a través de canales online.
Este enfoque, alineado con estándares internacionales, permitirá entender mejor cómo evoluciona el consumo en un entorno cada vez más digitalizado.