EconomÃa y Empresas | INDEC
El consumo vuelve a retroceder pese al aumento de la facturación
Aunque las cifras nominales crecieron en supermercados, mayoristas y shoppings, los datos del Indec muestran que el volumen real de consumo volvió a caer en noviembre, con retrocesos mensuales y señales de enfriamiento en los hogares.
Hace 1 hora.
Los últimos datos difundidos por el Indec revelan una postal cada vez más frecuente en la economía cotidiana: las ventas suben en pesos, pero bajan en términos reales. En noviembre, el incremento de la facturación estuvo impulsado principalmente por los precios, sin una recuperación sólida del consumo.
En supermercados, las ventas alcanzaron los $ 2.211.327 millones, con una suba interanual del 21,2% a precios corrientes. Sin embargo, al medir el desempeño a precios constantes, el índice marcó una caída del 2,8% interanual y un retroceso mensual del 3,8% en la serie desestacionalizada, confirmando un freno en el consumo.
Pese a algunos rubros con fuertes subas nominales —como carnes (+48,3%), alimentos preparados (+34,7%) y panadería (+27,4%)—, el aumento respondió más al encarecimiento que a una mayor cantidad de compras. En paralelo, se consolidó el avance de los medios de pago digitales, con un crecimiento del 52% interanual en billeteras virtuales y QR.
En los autoservicios mayoristas, la facturación llegó a $ 356.323 millones, con una suba del 13,3% interanual a precios corrientes. No obstante, las ventas reales mostraron una fuerte caída del 8,3% interanual, aunque con una leve mejora mensual del 1,3%, señal de una recuperación todavía frágil y desigual.
Por su parte, los centros de compras totalizaron ventas por $ 572.044 millones, con un aumento nominal del 17,3%, pero una baja del 2,3% en términos reales. La indumentaria y el calzado concentraron casi el 40% de las ventas, mientras que algunos rubros como amoblamientos para el hogar y librería mostraron subas destacadas, evidenciando una reactivación selectiva, lejos de ser generalizada.
En conjunto, los números confirman que el consumo sigue tensionado, con ingresos que no alcanzan a compensar el impacto de la inflación y con decisiones de compra cada vez más cuidadas por parte de los hogares.