PolÃtica | Polémica polÃtica y ambiental
Reforma de la Ley de Glaciares: El Senado dio media sanción
Con 40 votos a favor y 31 en contra, el oficialismo logró avanzar con la modificación de la Ley de Glaciares. El Gobierno celebró el resultado como un triunfo estratégico, mientras la oposición y sectores ambientalistas alertan sobre un posible retroceso en la protección del agua y las zonas periglaciares.
Hace 4 horas.
El Senado aprobó este jueves la media sanción a la reforma de la Ley de Glaciares, una de las iniciativas más sensibles en materia ambiental. La votación cerró con 40 votos afirmativos, 31 negativos y una abstención, y el proyecto pasará ahora a la Cámara de Diputados para su tratamiento en el próximo período ordinario.
Desde los palcos, referentes del Gobierno celebraron el resultado como un avance clave en la agenda económica, especialmente en lo vinculado a inversiones mineras e hidrocarburíferas en provincias cordilleranas.
Qué cambia con la reforma
La iniciativa modifica la Ley 26.639, sancionada en 2010, que establece los presupuestos mínimos para la protección de glaciares y del ambiente periglacial.
El eje central de la reforma es la redefinición de las zonas periglaciares protegidas. Mientras que la norma vigente ampara tanto glaciares como formaciones periglaciares —ecosistemas de alta montaña fundamentales para la regulación hídrica—, el nuevo texto distingue entre aquellas áreas que cumplen una función hídrica estratégica comprobable y las que no.
En términos prácticos:
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Se mantiene la prohibición absoluta de actividades económicas en glaciares.
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Se habilita la posibilidad de desarrollar proyectos en zonas periglaciares que no acrediten función hídrica fehaciente.
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Se crea el Inventario Nacional de Glaciares, que quedará bajo la órbita del IANIGLA, con el objetivo de identificar y clasificar estas áreas.
Para el oficialismo, la reforma corrige una “ambigüedad jurídica” que frenó inversiones durante años. Para la oposición, implica una flexibilización ambiental riesgosa.
Debate caliente y acusaciones cruzadas
El tratamiento estuvo rodeado de tensión dentro y fuera del Congreso. Activistas ambientalistas intentaron interrumpir el debate y se registraron incidentes en las inmediaciones del Palacio Legislativo.
En el recinto, el cruce fue intenso. Desde el oficialismo defendieron la reforma bajo el argumento de que no se toca la protección de los glaciares y que se busca “armonizar” desarrollo y ambiente.
En cambio, sectores del justicialismo y otras bancadas opositoras denunciaron un “retroceso institucional” y advirtieron que la modificación podría dejar sin protección áreas que representan entre el 25% y el 50% del recurso hídrico en cuencas patagónicas.
Uno de los puntos más debatidos fue si la reforma prioriza el desarrollo extractivo por sobre la preservación del agua, en un contexto global donde el recurso hídrico es estratégico y escaso.
Ambiente vs. desarrollo: la grieta que sigue abierta
El oficialismo insiste en que se trata de superar una “falsa dicotomía” entre agua y empleo, y sostiene que una delimitación más precisa permitirá atraer inversiones con reglas claras y controles efectivos.
Del otro lado, organizaciones ambientalistas anticipan una fuerte presión sobre Diputados para frenar la aprobación definitiva y advierten que el cambio de criterio puede alterar el espíritu original de la ley.
Con la media sanción ya obtenida, la reforma de la Ley de Glaciares se convierte en uno de los debates más trascendentes del año, al cruzar ambiente, federalismo, minería, agua y desarrollo económico en un mismo escenario.