SOCIEDAD | A 34 años de su muerte

Atahualpa Yupanqui, el hombre que convirtió la tierra argentina en canción

A 34 años de su muerte, el legado de Don Ata sigue latiendo en el corazón del folclore argentino. Poeta, guitarrista y narrador de los pueblos olvidados, fue una de las voces más profundas e influyentes de la cultura popular latinoamericana.

Atahualpa Yupanqui

Atahualpa Yupanqui

Hace 1 hora.

Cada vez que suenan “Luna tucumana”, “El arriero” o “Los ejes de mi carreta”, vuelve a aparecer la figura inmensa de Atahualpa Yupanqui, el artista que transformó el folclore argentino en una expresión universal sin perder jamás sus raíces.

Este 23 de mayo se cumplieron 34 años de la muerte de Don Ata, uno de los máximos referentes de la música popular argentina y latinoamericana, cuya obra permanece vigente como símbolo de identidad, memoria y resistencia cultural.

Nacido como Héctor Roberto Chavero Aramburu el 31 de enero de 1908 en Pergamino, Atahualpa Yupanqui construyó una obra profundamente conectada con el paisaje, el silencio, la vida rural y las historias de los trabajadores y pueblos originarios.

El artista que le puso voz al interior profundo

Hijo de un trabajador ferroviario de ascendencia quechua y vasca y de una madre criolla, pasó parte de su infancia en Tucumán, tierra que inspiró muchas de sus canciones más emblemáticas.

Desde muy joven encontró en la guitarra un lenguaje propio y comenzó a componer obras atravesadas por la sensibilidad social y la mirada sobre los olvidados. A los 19 años escribió “Camino del indio”, anticipando el sello que marcaría toda su carrera artística.

Con el tiempo, canciones como “Piedra y camino”, “Luna tucumana” y “El arriero” se transformaron en himnos eternos del cancionero popular argentino.

Mucho más que un músico

Yupanqui no solo fue cantor y guitarrista. También desarrolló una enorme obra literaria con títulos fundamentales como El payador perseguido, Aires indios y Cerro Bayo.

Su seudónimo artístico, inspirado en antiguos soberanos incas, reflejaba el espíritu de un hombre que dedicó su vida a contar historias de la tierra y de quienes casi nunca tenían voz.

Durante años recorrió caminos rurales de toda la Argentina y América Latina, convivió con campesinos y absorbió costumbres y relatos que luego transformó en poesía y música.

El exilio, Francia y el reconocimiento mundial

Las persecuciones políticas lo obligaron a exiliarse primero en Uruguay y luego en Europa. En Francia encontró una enorme valoración artística gracias al apoyo de Édith Piaf, quien lo impulsó a presentarse en París en 1950.

A partir de allí inició una carrera internacional que llevó la música argentina a escenarios de Europa, Asia y América.

Su influencia atravesó generaciones y fue interpretado por figuras esenciales como Mercedes Sosa, Jorge Cafrune y Facundo Cabral.

En 1985 recibió el prestigioso Premio Konex de Brillante como la figura más importante de la música popular argentina de la década.

Atahualpa Yupanqui murió el 23 de mayo de 1992 en Nîmes, a los 84 años. Sus restos descansan en Cerro Colorado, el refugio creativo que eligió para permanecer unido para siempre a la tierra que inspiró toda su obra.

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