La ex diputada nacional reapareció con fuertes declaraciones en televisión y aseguró que la corrupción atraviesa a todos los espacios políticos. Apuntó contra Cristian Ritondo, cuestionó a Mauricio Macri y sostuvo que la Argentina necesita alcanzar un "contrato de mínima decencia".
Fiel a su estilo frontal, Elisa Carrió volvió a irrumpir en el escenario político con una serie de declaraciones que generaron repercusión inmediata. Durante su participación en el programa de Mirtha Legrand, la fundadora de la Coalición Cívica lanzó acusaciones contra dirigentes del PRO, del radicalismo y de otros sectores políticos, al sostener que la corrupción no distingue partidos ni ideologías.
Uno de los principales destinatarios de sus críticas fue el diputado nacional Cristian Ritondo, a quien vinculó directamente con hechos de corrupción. Carrió rechazó las versiones que atribuían a diferencias personales su distanciamiento con el dirigente bonaerense y fue categórica: “Yo no le hablo porque es corrupto”, afirmó.
La ex legisladora también recordó una denuncia por enriquecimiento ilícito y sostuvo que Ritondo no puede justificar su patrimonio. Además, mencionó presuntos vínculos de su entorno con operadores judiciales y empresarios relacionados con el negocio del juego.
Las declaraciones de Carrió no se limitaron al actual diputado nacional. También apuntó contra el ex presidente Mauricio Macri, de quien fue aliada durante los años de Cambiemos.
En una de las frases más resonantes de la entrevista, reconoció haberse equivocado al apoyarlo políticamente y afirmó que “Macri no puede decir que se predica con el ejemplo”.
La dirigente amplió sus cuestionamientos hacia otras figuras de peso de la política argentina, entre ellas el gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, el ex jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta y el ex gobernador jujeño Gerardo Morales.
Carrió también aprovechó la entrevista para recordar su salida de la Unión Cívica Radical, espacio donde inició su carrera política.
Según explicó, su alejamiento estuvo motivado por diferencias relacionadas con prácticas que consideraba incompatibles con sus principios. En ese contexto, aseguró que “nadie habla de la corrupción que hubo en el radicalismo” y recordó una conversación mantenida con el ex presidente Raúl Alfonsín en los años previos a la crisis de 2001.
“Le dije que no iba a ser mascarón de proa de los corruptos de ese partido”, relató.
Aunque aseguró estar retirada de la actividad partidaria cotidiana, Carrió dejó en claro que seguirá interviniendo en los debates nacionales cuando lo considere necesario.
“Di la lucha, puse el cuerpo y puse a mi familia”, expresó al explicar su decisión de mantenerse fuera de la competencia electoral.
Finalmente, dejó una reflexión sobre el presente político y social del país que sintetizó el eje de su mensaje: “Vamos a un contrato de mínima decencia. Ya no estoy pidiendo nada más que eso”.
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