Una investigación judicial en Milán expuso una organización que ofrecía servicios exclusivos a deportistas y celebridades. Hay más de 50 figuras involucradas, incluidos futbolistas y un piloto de Fórmula 1.
Un nuevo escándalo sacude al deporte internacional. La Justicia italiana desbarató una red de prostitución VIP que operaba en la noche de Milán y que tenía entre sus clientes a decenas de futbolistas de la Serie A, además de otras figuras del deporte, incluido un piloto de Fórmula 1.
La investigación, encabezada por la Guardia di Finanza y coordinada por la fiscal adjunta Bruna Albertini, reveló una estructura que utilizaba una empresa de eventos como fachada para ofrecer paquetes “todo incluido”: noches en clubes exclusivos, hoteles de lujo, servicios sexuales y consumo de drogas.
Según trascendió, la firma involucrada —“Ma. De Milano”— habría facturado más de 1,2 millones de euros, brindando experiencias a una clientela de alto perfil, entre empresarios, celebridades y deportistas. En la causa ya figuran más de 50 clientes, aunque sus identidades permanecen bajo reserva judicial.
Las pruebas recolectadas incluyen escuchas telefónicas que exponen el funcionamiento interno de la red. En uno de los audios se menciona la llegada de “un piloto de Fórmula 1” que solicitaba compañía para una noche en la ciudad, lo que refuerza la magnitud del caso.
Uno de los elementos clave de la investigación es el uso de óxido nitroso, conocido como “gas de la risa”, una sustancia que genera euforia y no deja rastros en controles antidopaje, lo que facilitaba su consumo en este tipo de encuentros.
El núcleo operativo funcionaba en Cinisello Balsamo, donde residían las mujeres involucradas, en su mayoría jóvenes de entre 18 y 30 años. Según la Fiscalía, algunas eran acompañantes profesionales y otras habrían sido reclutadas dentro del circuito social vinculado a estos eventos.
La jueza Chiara Valori ordenó la detención de cuatro presuntos líderes de la organización, acusados de explotación de la prostitución, instigación y lavado de dinero. Entre ellos se encuentran Emanuele Buttini y su socia Deborah Ronchi.
El caso sigue en plena investigación y no se descartan nuevas imputaciones. Mientras tanto, el escándalo crece y pone bajo la lupa los excesos fuera del campo de juego y la relación entre el deporte profesional y este tipo de circuitos clandestinos.