Un informe basado en datos del Banco Central revela un fuerte deterioro en los pagos, con niveles que no se veían desde hace dos décadas
La morosidad de las familias argentinas sigue en escalada y enciende señales de alerta en todo el sistema financiero. Según datos del Banco Central de la República Argentina, las deudas impagas en billeteras virtuales alcanzaron el 29,9% en febrero, marcando un nivel crítico y consolidando una tendencia creciente desde fines de 2024.
El dato surge de un informe de la consultora 1816, que advierte sobre un deterioro generalizado en la capacidad de pago, tanto en hogares como en empresas, aunque con mayor impacto en el segmento de consumo.
El fenómeno no es aislado. En el sistema bancario tradicional, la morosidad de las familias trepó al 11,2%, el nivel más alto desde 2004, mientras que en empresas también se registraron subas, aunque más moderadas.
En apenas un año y medio, la irregularidad en los pagos de los hogares se cuadruplicó, lo que refleja un escenario de creciente presión financiera. Además, el problema se extiende a casi todo el sistema: 28 de los 30 bancos analizados registraron aumentos en préstamos con atraso.
El segmento más afectado es el de las fintech y billeteras digitales, donde los niveles de mora son significativamente más altos. En este contexto, Mercado Pago —la plataforma líder del país— presenta una morosidad del 14,7%, ubicándose en una posición intermedia, aunque sin quedar al margen de la tendencia negativa.
Uno de los factores clave detrás de este escenario es el alto costo del crédito. Actualmente, los préstamos personales presentan tasas cercanas al 70% TNA y una TEA que ronda el 100%, sin incluir el costo financiero total, que eleva aún más la carga para los usuarios.
Pese a que el Banco Central logró estabilizar la tasa de referencia en torno al 20%, esto no se tradujo en una baja en los créditos al consumo, que siguen siendo elevados en términos reales.
El incremento de la morosidad ya es considerado un fenómeno macroeconómico, impulsado por tasas altas, incertidumbre y pérdida de poder adquisitivo. La combinación de estos factores genera un círculo complejo: créditos caros, menor capacidad de pago y mayor riesgo financiero.
El desafío ahora pasa por contener esta dinámica antes de que impacte de lleno en la estabilidad del sistema y en el acceso al financiamiento de millones de argentinos.