Una serie de atentados atribuidos a disidencias de las FARC golpeó el suroeste del país. El presidente Gustavo Petro denunció terrorismo y pidió una ofensiva internacional contra los responsables.
Una jornada de violencia extrema sacudió a Colombia tras un ataque con explosivos en la vía Panamericana que dejó al menos 14 muertos y más de 30 heridos, en un hecho que vuelve a encender las alarmas sobre la seguridad en el país.
El atentado ocurrió en el corredor vial que conecta Cali con Popayán, una zona estratégica del suroeste colombiano. Según confirmaron autoridades militares, el ataque fue atribuido a grupos disidentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, particularmente a estructuras vinculadas a alias “Mordisco”.
El comandante de las Fuerzas Militares, Hugo López, calificó el hecho como una “acción terrorista contra la población civil”, mientras que el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, identificó a un jefe guerrillero conocido como “Marlon” como responsable operativo y anunció una recompensa millonaria por su captura.
El ataque no fue aislado. Forma parte de una escalada de violencia en los departamentos de Cauca y Valle del Cauca, donde en las últimas 24 horas se registraron múltiples ofensivas contra objetivos civiles y militares. En algunos casos, los agresores habrían utilizado vehículos escolares, lo que constituye una grave violación al Derecho Internacional Humanitario.
Además, uno de los atentados impactó sobre un radar de control aéreo en cercanías de El Tambo, comprometiendo un servicio clave para la seguridad aérea y ampliando la gravedad del episodio.
Desde el plano político, Petro fue contundente: calificó a los responsables como “terroristas, fascistas y narcotraficantes”, y los vinculó con economías ilegales como el narcotráfico y la minería clandestina. En un mensaje de fuerte tono, el mandatario pidió una “persecución mundial” contra estas organizaciones y adelantó que buscará llevar el caso ante la justicia internacional.
El episodio deja en evidencia un escenario de alta conflictividad interna, donde las disidencias armadas continúan operando con capacidad ofensiva, afectando tanto a fuerzas de seguridad como a la población civil.
Foto: Xinhua