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Enigmas develados

La Biblia del Diablo (Codex Gigas)1/12/2011

 

  LA BIBLIA DEL DIABLO 

por Horacio Velmont

 

Cuenta la leyenda que un monje Benedictino rompió sus votos y cometió toda clase de pecados, lo cual lo hizo acreedor a uno de los castigos más crueles de aquella época: ser emparedado vivo. Cuando el monje se enteró de su sentencia un gran temor se apoderó de él y, con el fin de que fuera perdonado, prometió a los monjes que lo habían juzgado escribir, durante una sola noche, un libro donde se glorificara al monasterio y se hablara la grandeza del conocimiento humano. Los monjes accedieron a su petición y el escribano se dio a la tarea de comenzar el monumental manuscrito; sin embargo, cuando la media noche se acercaba, se dio cuenta de que sería imposible terminar su obra en una noche; preso del terror por el castigo que le esperaba, hizo un pacto con el Diablo y le ofreció su alma a cambio de poder terminar el libro en el plazo acordado.

El Diablo accedió y fue él quien terminó el manuscrito, añadiendo el monje  en la página 290 un dibujo de Satanás como agradecimiento por haberlo ayudado. 

Según quienes investigaron el manuscrito, ha sido la obra de un solo hombre, debiéndole haber llevado entre 25 y 30 años su conclusión.

El tema fue consultado en la sesión del 30/11/11, habiéndose presentado a responder el Maestro Ron Hubbard, actuando como médium Jorge Olguín y el suscripto como interlocutor. Los diálogos fueron los siguientes:

Interlocutor:  Ahora quisiera pasar a un extraño libro o más bien un manuscrito, la Biblia del Diablo o Codex Gigas, no solo por su tamaño de casi un metro y con un peso de 75 kilos, sino porque nadie sabe quién lo escribió ni por qué. Al parecer es la obra de un solo hombre, bastante perfecta, con pocos errores, que le debió haber llevado, según cálculos que han hecho los investigadores, de 25 a 30 años. Hay una leyenda que dice que fue el Diablo el que la escribió en un solo día, algo que sabemos que esto es puro mito. La pregunta, entonces, es quién la escribió, el por qué la escribió, cuanto tardó realmente, y la fecha en que fue comenzada por lo menos. Tiene la característica de que aparece pintado el Diablo en una de sus páginas.

El libro contiene el Antiguo y Nuevo Testamento, dos obras de Flavio Josefo,Etimologías de Isidoro de Sevilla, el libro de texto estándar para la enseñanza de la medicina en la Edad Media conocido como Ars medicinae (El arte de la medicina), Chronica Boëmorum (Crónica de los bohemios) del siglo XII de Cosmas de Praga y un calendario. De especial interés son las secciones que dan testimonio del origen de Bohemia del manuscrito y su agitada historia. A fines del siglo XVI, el Codex se incorporó a las colecciones del gobernante Habsburgo, Rudolph II. Durante el asedio sueco de Praga a finales de la Guerra de los Treinta Años (1648), el manuscrito fue tomado como botín de guerra y trasladado a Estocolmo.

Ron Hubbard: El libro fue tergiversado... No fue obra de un hombre sino de un equipo de investigadores religiosos de siglos atrás.

Interlocutor: En qué época lo comenzaron?

Ron Hubbard: Lo comenzaron en 1325.

Interlocutor: ¿Fueron monjes benedictinos como se dice?

Ron Hubbard: No, benedictinos no, eran simplemente monjes, pero no de esta orden.

Interlocutor: ¿Cuantos miembros componían el equipo de investigadores?

Ron Hubbard: Al comienzo eran ocho pero luego se redujo a siete porque uno murió a causa de la fiebre. 

Interlocutor: ¿Tardaron mucho en terminar el libro?

Ron Hubbard: No, no tardaron mucho, exactamente siete años y siete meses.

Interlocutor: De cualquier manera hay que catalogarla como una obra monumental...

Ron Hubbard: Sí, así es... Quiero aclarar que todos los dibujos posteriores fueron hechos prácticamente en este presente...

Interlocutor: No entiendo...

Ron Hubbard: Claro, no son antiguos... El texto es una cosa y los dibujos son otra.

Interlocutor: ¿O sea que este libro fue "remozado" como los mapas de Piri Reis?

Ron Hubbard: Sí, tal cual.

Interlocutor: ¿Cómo juzga usted a este libro?

Ron Hubbard: Era una obra importante, pero con infinidad de errores.

Interlocutor: ¿Es decir que no se trata de una obra casi perfecta como dijeron los investigadores?

Ron Hubbard: Así es.

Interlocutor: ¿La razón de que los investigadores dijeran que fue la obra de un solo hombre se debió a que quisieron hacerla de alguna manera más importante?

Ron Hubbard: No, para nada, ésa fue una conclusión a la que llegaron.

Interlocutor: ¿En concreto, entonces, fue la obra de un equipo y sobre este libro no hay ningún misterio?

Ron Hubbard: Así es, no hay ningún misterio.

Interlocutor: ¿Cuántas hojas le pudieron haber agregado al manuscrito original?

Ron Hubbard: Le agregaron muy pocas hojas y lo modificaron también muy poco y obviamente el libro original no tenía dibujos.

Interlocutor: ¿No hay nada más que decir sobre este libro?

Ron Hubbard: Así es, salvo agregar que el Diablo no existe y la imagen de él es puramente antojadiza.

Interlocutor: Bien, entonces doy por termiknado el tema.

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REFERENCIAS 

Documental (National Geographic) 

Parte I: https://www.youtube.com/watch?v=ts6PEUVAg3Y 

Parte II: https://www.youtube.com/watch?v=QIeJBYK_PXo 

Parte III: http://www.youtube.com/watch?v=zvahJH9eGD0 

Parte IV: https://www.youtube.com/watch?v=P635SI5qaNQ 

Parte V: https://www.youtube.com/watch?v=AuwV6b-5Sjo

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El misterio de los Foo Fighters1/12/2011

 

EL MISTERIO DE LOS FOO FIGHTERS

por Horacio Velmont 

Si bien la historia popular considera a Kenneth A. Arnold (29/3/15 – 16/1/84) piloto privado de Boise, Idaho, como el primero que avistó a un platillo volador, lo cierto es que ya había sido precedido por otros incidentes similares aunque menos divulgados.

Según lo señala Wikipedia, el 24 de junio de 1947 Arnold aseguró haber visto 9 objetos inusuales volando en cadena cerca de Mount Rainier, Washington, mientras se encontraba buscando una aeronave militar extraviada a bordo de un CallAir A-2. Describió los objetos como sumamente brillantes por el reflejo de la luz solar, con un vuelo errático ("como la cola de una cometa china") y con una "tremenda velocidad".

La historia de Arnold fue ampliamente divulgada por Associated Press y por otras agencias de noticias.

Después de su avistamiento Arnold aterrizó en Yakima, Washington, donde hizo un informe de rutina al representativo de la Administración de Aeronáutica Civil. En su camino de regreso a Boise se detuvo en Pendleton, Oregon, donde repitió su historia a un grupo de personas en el que se encontraba un reportero de periódico. Varios años después, Arnold afirmó haber dicho al reportero que los objetos "volaban erráticamente, como un plato lanzado al agua", y así fue como nació el término "platillo volador". Otro término común para describir lo que Arnold vio es "discos voladores". Arnold se sintió malinterpretado ya que su descripción se refería más al movimiento de los objetos que a su forma.

Sin embargo, la verdadera descripción de Arnold acerca de la forma de los objetos es más complicada. Después de su experiencia, él describió a los objetos como delgados y planos, redondeados en el frente pero cortados por atrás, más o menos como un plato o un disco. En una entrevista de radio que tuvo lugar dos días después del avistamiento, los describió como "parecidos a un pastel de pai que es cortado a la mitad con una especie de triángulo en la parte trasera". Ese mismo día Arnold fue citado en la prensa estadounidense de la siguiente manera: los objetos "tenían forma de platillos y eran tan delgados que difícilmente podía verlos". El siguiente día el diario de Portland Oregon escribía la cita de Arnold: "tenían forma de medias lunas, ovalados en la parte frontal y convexos en la trasera. ... se veían como grandes discos planos". 

 

 

Durante la segunda guerra mundial, tanto los pilotos aliados como los de Eje, observaron unos extraños fenómenos luminosos que describieron como “bolas de fuego” y que al parecer se dedicaban a perseguir y acompañar a los aviones.

Estos misteriosos objetos no rebasaban nunca los cincuenta cm de diámetro y parecían ser de naturaleza inmaterial. Se mostraban animadas de movimientos hasta cierto punto inteligentes ya que perseguían a los aviones, los esquivaban, descendían en picado, etc. De forma que, al principio, los aviadores de las potencias beligerantes creyeron que se trataba de un arma secreta del enemigo. Fue debido a esta creencia que la prensa norteamericana no se ocupó de los Foo-fighters hasta el 1 de enero de 1945. En la prensa británica, sometida a la rígida censura militar, no aparecieron noticias hasta finales de aquel mismo año.

Cuando los aliados ocuparon los laboratorios nazis de Peenemünde y otros no encontraron planos ni diseños en sus archivos que pudieran referirse a nada de esa naturaleza. Lo que si encontraron fue la evidencia de que los pilotos germanos también vieron a los Foo-fighters, a los que tomaron por armas secretas aliadas.

Al menos por parte de los aliados, aquellas luces nocturnas y aquellos discos avistados durante el día era conocidos como Foo Fighters, nombre tomado de una popular historieta de Smokey Stover, uno de cuyos personajes siempre murmuraba: “Donde hay foo, hay fuego”. Desde luego, foo (fu) era una alteración de la palabra francés feu, que precisamente quiere decir fuego.

El encuentro mejor documentado con Foo Fighters, dice Charles Berlitz en su libro “Un mundo de fenómenos extraños”, tuvo lugar el Jueves Negro --14 de octubre de 1943--, en que las Fortalezas Volantes B-17 de la 8ª Air Force norteamericana sufrieron espantosas bajas durante un bombardeo diurno de las fuertemente defendidas fábricas de cojinetes de bolas de Schweinfurt. El historiador Martin Caidin lo llamó “uno de los incidentes más desconcertantes de la Segunda Guerra Mundial, y un enigma que hasta hoy no tiene explicación”.

Al terminar el Grupo de Bombardeo 384º su incursión sobre el objetivo, numerosos pilotos y artilleros de torreta de la asombrada formación informaron sobre un enjambre de discos de plata situado exactamente debajo de ellos. El avión número 026, en un esfuerzo por evitar una colisión de frente, se desvió en el acto, pero fue demasiado tarde. Según lo manifestado en los interrogatorios, “el ala derecha (del bombardero) pasó directamente a través del enjambre sin que los motores ni la superficie del avión sufriesen el menor daño”. El piloto añadió que oyó que uno de los discos chocó con la cola de su aparato, pero no se produjo explosión ni desperfecto alguno.

Acompañando a los discos, a una distancia de unos siete metros, habría varios grupos de escombros negros, de un metro por 1,30 metros; tampoco éstos parecieron tener efectos perniciosos sobre las Fortalezas Volantes. También se declaró que otros dos aviones habían volado entre los discos sin sufrir daños visibles.

También se vieron Foo Fighters como luces nocturnas de tonos rojo anaranjado o blanco. Por ejemplo, en la noche del 23 de noviembre de 1944, una tripulación de tres hombres al servicio de la Escuadrilla Nocturna 415ª avistaron ocho o diez globos misteriosos sobre el Rhin, al norte de Estrasburgo. Al principio parecían lejanas estrellas titilantes, dijo el oficial de información teniente Fred Ringwald, pero al cabo de unos minutos aparecieron como bolas anaranjuadas “que se movían en el aire a tremenda velocidad”.

Otro piloto de B-17, Charles Odom, de Houston, recordó su experiencia de Foo Fighters después de la guerra. Los platillos “parecían como bolas de cristal, aproximadamente del tamaño de pelotas de baloncesto” dijo. Hubiérase dicho “magnetizadas por nuestra formación y volaron a nuestro lado. Al cabo de un rato se alejaron como si fuesen aviones…”.

¿Pero qué eran en realidad los Foo Fighters? Como lo explicaron los Maestros de Luz en la sesión del 30/11/11 en la que se abordó el tema, simplemente se trataba de pequeños aparatos extraterrestres de observación, maniobrados desde una nave espacial que procedía de un planeta situado a más de 700 años luz, y cuyos tripulantes --para decirlo con toda crudeza-- venían a nuestro mundo como nosotros podemos ir al zoológico a ver como riñen los animales.

La razón de que actualmente no los visualicemos se debe a que utilizan una tecnología especial que lo impide, tecnología que, valga la aclaración, también poseían en aquella época, pero su desprecio por la raza humana y su guerra de dos centavos era tal que ni siquiera se molestaban en pasar desapercibidos.

Y ésta es toda la historia de los Foo Fighters.

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LECTURAS RECOMENDADAS

Área 51

http://www.grupoelron.org/temasextraterrestres/area51.htm

Pruebas de la existencia extraterrestre en nuestro planeta y otros temas

http://www.grupoelron.org/temasextraterrestres/left.htm

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