Política | «Estoy acá dando la cara»
El jefe de Gabinete ratificó su continuidad, defendió su gestión y quedó en el centro de una sesión marcada por cuestionamientos, tensiones políticas y lecturas cruzadas
En una jornada atravesada por críticas, chicanas y alto voltaje político, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, rechazó de plano la posibilidad de dejar su cargo y reafirmó su continuidad dentro del Gobierno: “Estoy acá dando la cara”, sentenció ante el Congreso.
La declaración llegó luego de que sectores de la oposición, encabezados por el diputado Pablo Juliano, exigieran su renuncia. Lejos de retroceder, Adorni fue contundente: descartó cualquier salida anticipada y reivindicó el respaldo del presidente, quien —según expresó— le confió la tarea de coordinar “el Gabinete más reformista de la historia”.
El informe de gestión dejó un dato político clave: tanto oficialismo como oposición terminaron conformes con su desempeño, aunque por motivos distintos.
Desde el Gobierno destacaron que Adorni se mostró “sólido” y logró responder a los temas más sensibles, incluso aquellos bajo investigación judicial, como su patrimonio.
En paralelo, desde Unión por la Patria valoraron haber mantenido una estrategia de orden y control político, evitando desbordes que pudieran favorecer al oficialismo. Según dirigentes opositores, el objetivo fue claro: no darle al Gobierno argumentos para victimizarse.
Pese al tono más moderado en lo general, la sesión tuvo momentos de fuerte confrontación. Legisladores opositores lanzaron acusaciones por presunto enriquecimiento ilícito, cuestionaron la gestión y pusieron bajo la lupa temas sensibles como la criptomoneda $LIBRA y políticas públicas.
Las críticas más duras apuntaron a su credibilidad y capacidad de gestión. Desde la oposición aseguraron que “quedó expuesto” y que incluso necesitó asistencia durante sus respuestas.
Adorni, por su parte, respondió alineado con el discurso oficial: insistió en que las denuncias están en manos de la Justicia y acusó a sus críticos de intentar “desestabilizar al Gobierno”.
Uno de los aspectos más llamativos fue el bajo perfil de sectores dialoguistas, junto con la casi nula participación del PRO y una intervención mínima de la UCR.
En contraste, el bloque peronista apostó a una estrategia quirúrgica: preguntas incisivas sin desbordes, buscando debilitar políticamente al jefe de Gabinete sin romper el clima institucional.
Más allá de los posicionamientos, la sesión dejó en evidencia un dato central: Adorni sigue en el cargo, pero bajo presión política y judicial.
Mientras el oficialismo respalda su continuidad, desde la oposición ya anticipan posibles movimientos como una moción de censura, aunque reconocen que nunca prosperó un mecanismo de ese tipo en la historia reciente.
El resultado: una tregua momentánea en las formas, pero con un conflicto político que sigue escalando.
Foto: Diario de Cuyo
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