Un trágico episodio sacudió a la provincia de Neuquén: un hombre de 67 años murió este martes luego de ser atacado por un enjambre de avispas “chaqueta amarilla” mientras realizaba tareas rurales en Loncopué, una localidad ubicada al sur de Caviahue.
La víctima, identificada como Juan Carlos Sandoval, sufrió un shock anafiláctico —una reacción alérgica severa— que le provocó la muerte en pocos minutos, pese a haber alcanzado a pedir ayuda médica.
El hecho se produjo cuando Sandoval y otro vecino cortaban leña en un predio cercano a la Ruta 21. Sin advertirlo, activaron un nido de avispas, lo que desató un ataque masivo.
Ambos hombres intentaron escapar en direcciones opuestas, pero Sandoval recibió múltiples picaduras. Según el personal del hospital local, el desenlace fue rápido: murió entre 10 y 15 minutos después del ataque, antes de poder ser reanimado.
El cuadro que sufrió la víctima fue un shock anafiláctico, una respuesta extrema del sistema inmunológico que puede provocar dificultad respiratoria, caída de la presión arterial y paro cardiorrespiratorio.
Este tipo de reacción es especialmente riesgosa en personas con enfermedades preexistentes, lo que habría agravado la situación en este caso.
Las avispas conocidas como “chaquetas amarillas” son una especie invasora altamente agresiva, especialmente cuando sienten amenazado su nido.
Originarias de Europa, el norte de África y Asia, se expandieron a distintas regiones del mundo y hoy están presentes en la Patagonia argentina, donde representan un riesgo creciente para la población rural y turística.
El caso vuelve a poner en agenda la necesidad de extremar cuidados en zonas rurales y boscosas, donde pueden encontrarse estos insectos sin señalización previa.
Entre las recomendaciones básicas se destacan:
La tragedia de Loncopué expone un riesgo latente: un ataque de segundos puede convertirse en fatal en cuestión de minutos.