Sociedad | Tras atravesar nueve cirugías
El nene de 8 años permanece internado en el Hospital Italiano de San Justo tras atravesar nueve cirugías por el accidente en los médanos de Pinamar. La primera foto desde su internación volvió a unir a miles en una cadena de oración.
Después de semanas de angustia y silencio, una imagen sencilla pero profundamente emotiva volvió a poner el foco en la lucha de Bastián Jerez, el niño de 8 años que continúa internado en el Hospital Italiano de San Justo tras el grave accidente ocurrido en los médanos de Pinamar.
La fotografía, compartida por su mamá en redes sociales, estuvo acompañada por un mensaje breve y contundente: “Seguimos pidiendo cadena de oración para Bastián. Que sane todo su cuerpo”. Las palabras se viralizaron rápidamente y reactivaron una ola de apoyo, fe y esperanza que acompaña a la familia desde el primer día.
Horas más tarde, la madre actualizó el estado de salud del niño y llevó alivio a quienes siguen el caso: “Pasó bien la noche. Mañana le hacen una tomografía para ver su cabecita y la válvula nueva”, escribió, reflejando la mezcla de fortaleza, amor y expectativa que atraviesa este proceso.
Bastián fue sometido recientemente a su novena intervención quirúrgica, que resultó exitosa, aunque continúa bajo estricta observación médica. En operaciones previas, los profesionales drenaron líquido abdominal y reemplazaron una válvula cerebral, procedimientos de alta complejidad dentro de un tratamiento prolongado.
La familia confía en una evolución paso a paso, mientras mantiene activo el pedido de acompañamiento espiritual y emocional para que el niño pueda descansar sin dolor y seguir respondiendo favorablemente.
El accidente ocurrió el 13 de enero, cuando una camioneta Volkswagen Amarok colisionó con un UTV en el que viajaba el menor junto a su padre. Tras el impacto, Bastián fue trasladado de urgencia al Hospital Materno Infantil Don Victorio Tetamanti, y luego derivado a San Justo para continuar con su tratamiento, más cerca de su entorno familiar.
La causa judicial sigue en curso, mientras la prioridad absoluta sigue siendo la recuperación del niño. La imagen difundida en redes no solo actualizó su estado clínico: renovó la empatía colectiva y volvió a demostrar cómo una historia puede unir a miles en un mismo deseo.