Los bancos ajustaron las tasas tras la devaluación, ofreciendo mejores rendimientos para retener pesos, aunque el costo del crédito también se disparó.
Con la salida del cepo cambiario y el salto del dólar en torno al 10%, los bancos comenzaron a reacomodar sus tasas para los plazos fijos en pesos, en un intento por retener los ahorros y evitar una mayor dolarización de la economía. Sin embargo, esta suba también trajo consigo un incremento considerable en las tasas de los créditos personales y para empresas.
Entre las entidades que lideraron el movimiento se encuentra el Banco Nación, que aumentó la tasa nominal anual del plazo fijo a 30 días del 29,5% al 37%, lo que representa un rendimiento mensual del 3,04%. Así, una colocación de $1.000.000 generaría una ganancia de $30.410 en 30 días.
El Banco Provincia también mejoró su rendimiento, pasando del 27% al 34%, mientras que otras entidades como Galicia y Santander ajustaron sus tasas al 34% y 31% respectivamente. En tanto, BBVA y Macro todavía muestran tasas más moderadas, cercanas al 29%.
La competencia se extendió también al universo de las billeteras virtuales. Naranja X llevó al 37% el rendimiento de sus Frascos Remunerados, mientras que Mercado Pago los ubicó en 31,75% para su cuenta remunerada, con interés diario.
Pero esta estrategia para contener pesos tiene su contracara: los préstamos son ahora más caros. En promedio, las tasas para créditos personales subieron entre 5 y 9 puntos. Por ejemplo, los adelantos en cuenta corriente pasaron del 44% al 54%, mientras que los préstamos personales se encarecieron del 69% al 75,6%, según datos del Banco Central.
El nuevo esquema económico redefine los incentivos: ahorrar vuelve a tener premio, pero endeudarse también cuesta mucho más.