El memorando firmado en Islamabad contempla la reapertura del estrecho de Ormuz, el levantamiento progresivo de sanciones contra Irán, compromisos sobre el programa nuclear iraní y un plazo de 60 días para negociar un acuerdo definitivo.
En un movimiento que podría redefinir el equilibrio geopolítico en Medio Oriente, Estados Unidos e Irán difundieron oficialmente el Memorando de Entendimiento de Islamabad, un documento de 14 puntos que establece las bases para poner fin a las tensiones militares, reabrir rutas comerciales estratégicas y avanzar hacia un acuerdo definitivo sobre el programa nuclear iraní.
La publicación del texto se produjo tras varios días de especulaciones y reclamos de transparencia. Según informó Washington, el memorando fue firmado digitalmente durante el fin de semana y será rubricado formalmente este viernes, dando inicio a un período de 60 días de negociaciones para alcanzar un acuerdo permanente.
Uno de los aspectos más relevantes del entendimiento es la reapertura del estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio mundial de petróleo, junto con una serie de compromisos económicos, diplomáticos y nucleares que podrían modificar la relación entre ambos países tras décadas de enfrentamientos.
Ambos países acuerdan el cese inmediato y permanente de las operaciones militares en todos los frentes, incluido el Líbano. También se comprometen a no iniciar nuevas guerras ni acciones militares y a respetar la soberanía libanesa.
Estados Unidos e Irán se comprometen a respetar la integridad territorial y la soberanía de cada nación, evitando cualquier tipo de interferencia en asuntos internos.
Las partes buscarán alcanzar un acuerdo final en un plazo máximo de 60 días, con posibilidad de extensión mediante consentimiento mutuo.
Washington iniciará el levantamiento del bloqueo naval y de cualquier restricción marítima contra Irán. Además, se compromete a retirar fuerzas cercanas al territorio iraní dentro de los 30 días posteriores a la firma del acuerdo definitivo.
Irán garantizará el tránsito seguro de buques comerciales entre el Golfo Pérsico y el mar de Omán. El proceso incluirá tareas de desminado y coordinación con Omán y otros países ribereños.
Estados Unidos y sus socios regionales impulsarán un programa de desarrollo para Irán con un presupuesto mínimo de 300.000 millones de dólares, destinado a reconstrucción e inversiones estratégicas.
Washington se compromete a trabajar en el levantamiento de sanciones internacionales y estadounidenses, incluidas restricciones financieras, comerciales y energéticas, conforme a un cronograma acordado.
Irán reafirma que no desarrollará ni adquirirá armas nucleares. Ambas partes negociarán el tratamiento del material enriquecido bajo supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
Hasta alcanzar un acuerdo definitivo, Irán mantendrá sin cambios su programa nuclear y Estados Unidos se abstendrá de imponer nuevas sanciones o desplegar fuerzas adicionales en la región.
El Departamento del Tesoro estadounidense emitirá autorizaciones especiales para permitir la exportación de petróleo iraní, así como las operaciones bancarias, de seguros y transporte asociadas.
Estados Unidos facilitará la liberación de activos y fondos iraníes bloqueados, estableciendo mecanismos consensuados para su utilización.
Se establecerá un mecanismo ejecutivo conjunto encargado de controlar el cumplimiento del memorando y de los compromisos futuros.
Una vez aplicadas las medidas iniciales más importantes, ambas partes comenzarán las negociaciones sobre los puntos restantes para alcanzar el acuerdo definitivo.
El acuerdo final deberá ser ratificado mediante una resolución vinculante del Consejo de Seguridad de la ONU, otorgándole respaldo jurídico internacional.
La publicación del memorando representa uno de los avances diplomáticos más significativos de los últimos años entre Washington y Teherán. El futuro del entendimiento dependerá ahora de las negociaciones previstas para las próximas semanas, en las que se definirán aspectos sensibles como el programa nuclear, la eliminación de sanciones y la seguridad en una de las regiones más estratégicas del planeta.
La reapertura del estrecho de Ormuz, el eventual regreso de Irán a los mercados internacionales de energía y la reducción de las tensiones militares podrían tener un fuerte impacto sobre los precios del petróleo, el comercio global y la estabilidad de Medio Oriente.
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