MUNDO | Crece la tensión política

Francia intenta recuperarse de una ola de violencia: 2.400 detenidos, policías heridos y edificios destruidos

Los disturbios dejaron comercios saqueados, vehículos incendiados y graves daños en edificios públicos de París, Marsella, Lyon y otras ciudades. Emmanuel Macron prometió sanciones contra los responsables, mientras crece la tensión política por las protestas contra el costo de vida y el deterioro de los servicios públicos.

Francia intenta recuperarse de una ola de violencia

Francia intenta recuperarse de una ola de violencia

Hace 58 minutos.

Francia enfrenta las consecuencias de una de las jornadas de violencia urbana más graves de los últimos años. Tras las manifestaciones del sábado, al menos 2.400 personas fueron detenidas y cerca de un millar de policías y gendarmes resultaron heridos, mientras numerosas ciudades comenzaron a contabilizar los destrozos.

Las calles de París, Marsella y Lyon, entre otras localidades, amanecieron con vidrieras rotas, vehículos incendiados y edificios públicos dañados. El episodio más impactante ocurrió en Limoges, donde un incendio destruyó gran parte del histórico Ayuntamiento.

Aunque las movilizaciones convocaron a cientos de miles de personas para reclamar contra el aumento del costo de vida, los recortes presupuestarios y el deterioro de los servicios públicos, buena parte de las marchas transcurrió pacíficamente antes de que se produjeran enfrentamientos entre grupos de manifestantes y las fuerzas de seguridad.

Ante la magnitud de los incidentes, el presidente Emmanuel Macron prometió que los responsables deberán responder ante la Justicia y ordenó reforzar la protección de edificios públicos y establecimientos comerciales.

París, Marsella y Lyon, entre las ciudades más afectadas

La capital francesa fue uno de los principales focos de los disturbios. En los alrededores de la plaza de la República quedaron adoquines arrancados, comercios saqueados y automóviles quemados.

Según las autoridades, en la región parisina se registraron 855 detenciones, mientras que 557 personas permanecían bajo custodia policial. Los trabajadores municipales comenzaron las tareas de limpieza y los comerciantes evaluaban las pérdidas ocasionadas por los ataques.

En otras ciudades también se registraron episodios graves:

Por el momento, las autoridades no difundieron una estimación definitiva de las pérdidas económicas, aunque anticiparon que los daños serán millonarios.

Los alcaldes de París, Marsella y Lyon reclamaron una reunión urgente con el primer ministro, Sébastien Lecornu, para coordinar medidas de seguridad y avanzar en la recuperación de los espacios afectados.

Macron prometió sanciones y reforzó la seguridad

Frente a la gravedad de los hechos, Macron encabezó una reunión de emergencia con integrantes de su Gobierno y luego se dirigió a la población mediante un mensaje televisado.

El mandatario expresó su indignación por los saqueos y los ataques contra edificios públicos. Al mismo tiempo, diferenció a quienes participaron de las manifestaciones para expresar reclamos sociales de los grupos que protagonizaron los episodios violentos.

Macron atribuyó parte de los incidentes a sectores de la ultraizquierda radical y a delincuentes que, según sostuvo, aprovecharon las protestas para generar caos.

Entre las medidas anunciadas, dispuso reforzar la protección de edificios públicos, comercios y lugares estratégicos. También habilitó restricciones a determinadas concentraciones cuando las autoridades locales consideren que existe un riesgo para la seguridad.

Sin embargo, el Gobierno evitó declarar el estado de emergencia o establecer un toque de queda, dos medidas excepcionales que habían quedado bajo el foco ante la extensión de los disturbios.

Nuevos incidentes y una crisis que suma tensión política

La situación continuó siendo delicada el domingo. En París, cientos de personas volvieron a reunirse en la plaza de la República y la Policía utilizó gases lacrimógenos para dispersar a grupos que intentaban prender fuego bicicletas y contenedores de residuos.

La jornada del sábado también dejó una víctima fatal: una persona murió tras sufrir un paro cardíaco durante las manifestaciones. Las circunstancias del fallecimiento están bajo investigación.

Además, se iniciaron investigaciones por las graves lesiones sufridas por manifestantes durante los enfrentamientos. Entre los casos mencionados se encuentran los de dos jóvenes que perdieron una mano y un ojo, respectivamente.

Los hechos profundizaron la disputa política en Francia, en un contexto marcado por la proximidad de las elecciones presidenciales de 2027. La dirigente de derecha Marine Le Pen cuestionó la capacidad del Gobierno para controlar la situación, mientras que el referente de izquierda Jean-Luc Mélenchon responsabilizó al Ejecutivo por el deterioro del clima social, aunque rechazó los saqueos y la destrucción.

El costo de vida, detrás de las protestas

Las movilizaciones fueron convocadas por organizaciones sindicales, estudiantes y movimientos sociales que reclaman respuestas frente al encarecimiento de la vida, los recortes presupuestarios y las dificultades del sistema educativo.

El desafío para el Gobierno francés será contener la violencia sin profundizar el conflicto social que impulsó las protestas. Mientras avanzan las investigaciones y se calculan las pérdidas materiales, las autoridades buscan recuperar la normalidad y evitar que nuevos enfrentamientos agraven una crisis que ya tiene consecuencias económicas y políticas.

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