El nuevo pronóstico climático trimestral del Servicio Meteorológico Nacional encendió alertas en el agro: entre mayo y julio se esperan precipitaciones superiores a lo normal y temperaturas que podrían ubicarse por encima de los valores históricos.
El Servicio Meteorológico Nacional difundió su informe de consenso climático para el trimestre mayo-junio-julio y dejó un escenario que genera atención en gran parte del sector agropecuario. Según las proyecciones oficiales, la provincia de Buenos Aires y buena parte del centro del país atravesarían un invierno con más lluvias de lo habitual y temperaturas normales o superiores a las medias históricas.
El reporte climático indica que las estimaciones se elaboran a partir de modelos globales de simulación del clima, análisis estadísticos nacionales y el seguimiento de las condiciones oceánicas y atmosféricas. El objetivo es anticipar tendencias generales para los próximos meses y ofrecer herramientas de planificación, especialmente para sectores sensibles como el agro.
De acuerdo al análisis del SMN, las categorías “normal”, “superior a lo normal” e “inferior a lo normal” se determinan mediante el uso de terciles estadísticos. En el caso de las temperaturas, el rango considerado normal contempla valores cercanos a apenas medio grado por encima o por debajo de la media histórica. Superar esos parámetros implica ingresar en escenarios de temperaturas anormalmente altas o bajas.
Más allá de las proyecciones generales, desde el organismo aclararon que el pronóstico trimestral no permite anticipar fenómenos puntuales de corta duración, como olas de frío extremo, lluvias intensas, tormentas severas o bloqueos atmosféricos. Sin embargo, sí marca una tendencia que podría influir en la humedad de los suelos, el estado de los cultivos y las condiciones para la campaña agrícola de invierno.
En el campo, la preocupación pasa especialmente por el impacto que un exceso de precipitaciones podría tener sobre la logística rural, el avance de la cosecha y la siembra de cultivos de invierno, en un contexto climático que continúa mostrando señales de variabilidad.