El gobernador bonaerense marcó un punto de inflexión en su administración con un mensaje contundente: la crisis fiscal obliga a replegarse. Menos obras, recorte a intendentes y una estrategia política que apunta directo al gobierno de Milei.
El gobernador Axel Kicillof encendió una señal de alerta al plantear un escenario que, según dejó entrever ante intendentes oficialistas y opositores, marcará un antes y un después en su gestión. Con una frase que remite inevitablemente al discurso nacional, instaló su propia versión del “no hay plata”, en un contexto de asfixia financiera creciente para la Provincia de Buenos Aires.
La definición no fue casual ni aislada. En una reunión clave, el ministro de Economía bonaerense, Pablo López, puso números a la preocupación: la situación “se agrava mes a mes”, obligando al gobierno a priorizar el cumplimiento de compromisos básicos y dejar de lado cualquier margen de expansión.
El nuevo escenario implica decisiones concretas:
Incluso temas sensibles como el pago del medio aguinaldo aparecen bajo tensión, aunque en el oficialismo aseguran que se hará el esfuerzo para cumplir y evitar conflictos sindicales.
El diagnóstico del gobierno bonaerense apunta directamente al impacto del plan económico nacional encabezado por Javier Milei y su ministro Luis Caputo. La Provincia denuncia una pérdida millonaria de recursos, con cifras que incluyen:
Para Kicillof, no se trata solo de números, sino de una “estrategia de asfixia” que condiciona la gestión y el margen político.
El ajuste también tiene lectura política. La restricción de fondos a los municipios funciona como un llamado a alinearse frente al conflicto con Nación. En palabras de funcionarios provinciales, es una invitación a “defenderse” del recorte nacional.
Sin embargo, el contexto no es sencillo: algunos intendentes enfrentan problemas de liquidez tras cambios en el manejo de depósitos bancarios, lo que agrega tensión en el vínculo con la Provincia.
En paralelo, la Provincia mantiene múltiples reclamos ante la Corte Suprema, aunque con pocas expectativas de alivio inmediato. Si bien otros distritos ya obtuvieron fallos favorables, los pagos no se efectivizan, lo que debilita esa vía como solución.
El ajuste, además, no es exclusivo de Buenos Aires. Afecta a al menos 15 provincias, pero hasta ahora no logró articular una resistencia coordinada. Por el contrario, crece una duda clave:
¿los gobernadores resistirán o terminarán acercándose a Nación en busca de recursos?
El reciente fallo en Estados Unidos por YPF también jugó su papel en el tablero político. Para Kicillof, significó neutralizar un posible eje de ataque electoral y reposicionarse en la discusión pública.
En paralelo, su agenda internacional —con escala en Montevideo y contactos como Yamandú Orsi y Fernando Haddad— refuerza su intención de proyección nacional, en un contexto donde el oficialismo necesita una buena elección en Provincia para sostener cualquier aspiración a nivel país.