El buque escuela de la Armada Argentina completó su 54° Viaje de Instrucción y volvió a amarrar en el Apostadero Naval Buenos Aires. Recorrió 19.448 millas náuticas, participó de los festejos por los 250 años de la independencia de Estados Unidos y llevó adelante la formación de nuevos guardiamarinas.
Después de 161 días de navegación, la Fragata ARA “Libertad” volvió a Buenos Aires y puso punto final a su 54° Viaje de Instrucción.
El buque escuela de la Armada Argentina arribó este sábado al Apostadero Naval Buenos Aires, en Dársena Norte, después de completar un extenso recorrido que incluyó nueve puertos internacionales y 19.448 millas náuticas navegadas.
La embarcación había iniciado la travesía el 11 de abril y tuvo como último destino internacional a Río de Janeiro, Brasil, desde donde emprendió el tramo final hacia la Argentina. Antes de ingresar a Buenos Aires permaneció durante una jornada en Rada La Plata para preparar su llegada.
El arribo estuvo acompañado por una escena que se repite cada año, pero que adquiere una dimensión especial después de más de cinco meses de navegación: familiares y amigos esperaron a la tripulación en el muelle.
La fragata tomó amarras pasadas las 14 y fue recibida por autoridades de la Armada, del Ministerio de Defensa, de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, además de cientos de familiares e invitados.
El momento más emotivo llegó después de la ceremonia formal, cuando los guardiamarinas y tripulantes volvieron a encontrarse con sus seres queridos. Entre los abrazos se produjeron incluso reencuentros con hijos que habían nacido durante el tiempo que el buque permaneció fuera del país.
El recorrido de la Fragata Libertad 2026 tuvo una dimensión internacional particularmente amplia.
El itinerario incluyó Fortaleza, en Brasil; cinco ciudades de Estados Unidos —Nueva Orleans, Norfolk, Baltimore, Nueva York y Boston—; Kingston, en Jamaica; San Juan de Puerto Rico y finalmente Río de Janeiro.
Uno de los momentos centrales de la travesía fue la participación en las actividades vinculadas con Sail 250, organizadas en el marco de los festejos por el 250° aniversario de la independencia de Estados Unidos.
La presencia argentina permitió que la Fragata Libertad participara de distintos encuentros internacionales de grandes veleros y actividades protocolares, culturales y deportivas junto con tripulaciones de otros países.
Más allá del recorrido y de las visitas internacionales, el objetivo principal del viaje fue la formación profesional de los guardiamarinas.
A bordo viajaron integrantes de las promociones 155° del Escalafón Comando Naval, 90° de Infantería de Marina y 111° del Cuerpo Profesional Escalafón Intendencia.
Durante los meses de navegación realizaron prácticas de navegación, maniobras, control de averías, lucha contra incendios y abandono, además de incorporar experiencia en navegación a vela.
La travesía también incluyó actividades educativas, culturales y deportivas con integrantes de otras escuelas navales, una parte de la misión destinada a fortalecer los vínculos internacionales.
Con la fragata ya amarrada, las autoridades participaron de una ceremonia a bordo encabezada por el ministro de Defensa, Carlos Alberto Presti, acompañado por el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, Almirante Marcelo Alejandro Dalle Nogare, y el jefe del Estado Mayor General de la Armada, Almirante Juan Carlos Romay.
La Banda de Música del Estado Mayor General de la Armada acompañó el ingreso y el amarre del buque y posteriormente interpretó el Himno Nacional.
Durante el acto, Presti destacó la experiencia adquirida por los guardiamarinas durante la travesía y el trabajo conjunto de la tripulación y sus familias durante los meses de navegación.
Con la tradicional Marcha de la Armada, la ceremonia dio paso al esperado reencuentro entre los tripulantes y sus familiares.
Con su regreso a Buenos Aires, la Fragata ARA Libertad completó una nueva etapa de su historia como buque escuela y embajadora itinerante de la Argentina.
El 54° Viaje de Instrucción comenzó el 11 de abril y terminó el 19 de septiembre, después de 161 días y 19.448 millas náuticas. El recorrido combinó formación profesional, navegación, actividades diplomáticas y culturales y representación argentina en distintos puertos del continente americano.
El viaje terminó donde había comenzado: en el Apostadero Naval Buenos Aires, aunque para los guardiamarinas que participaron de la experiencia significó mucho más que el cierre de un itinerario. Fue también la culminación de una etapa fundamental de su formación profesional en el mar.
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