El Tribunal Federal de Rosario realizó una inspección ocular en escuelas, viviendas y zonas denunciadas por fumigaciones con agroquímicos. La recorrida fortaleció pruebas sobre contaminación, exposición y posibles daños a la salud.
La causa judicial por las fumigaciones con agroquímicos en Pergamino entró en una etapa decisiva. En un hecho de fuerte impacto para el proceso, el Tribunal Oral Federal Nº 2 de Rosario realizó una inspección ocular en distintos puntos denunciados por vecinos y querellantes, consolidando pruebas vinculadas a aplicaciones ilegales de plaguicidas cerca de viviendas, escuelas y zonas pobladas.
La recorrida judicial se realizó a pedido de la querella encabezada por Sabrina Ortiz y Alejandra Bianco, y permitió que jueces, fiscales y partes observaran directamente el territorio donde ocurrieron los hechos investigados.
La inspección marcó un punto clave en el juicio oral: la causa dejó de apoyarse únicamente en testimonios, estudios y peritajes para incorporar una dimensión concreta y visual de los lugares denunciados.
Según detalló una publicación de Diario La Capital, firmada por el periodista Luis Emilio Blanco, el Tribunal recorrió escuelas rurales, viviendas familiares, zonas de toma de muestras y campos donde se habrían realizado fumigaciones prohibidas.
En Juan A. de la Peña, por ejemplo, se verificó la cercanía entre un establecimiento educativo y sectores donde se aplicaban agroquímicos, además de viviendas ubicadas a pocos metros de los campos fumigados.
Uno de los puntos más sensibles del recorrido fue Villa Alicia, considerada una zona central dentro del expediente judicial.
Allí se inspeccionaron terrenos donde pericias detectaron altos niveles de plaguicidas en el suelo, además de domicilios de vecinos que denunciaron fumigaciones nocturnas y problemas de salud asociados a la exposición prolongada.
Durante la recorrida también se visitó la vivienda de Sabrina Ortiz, una de las principales denunciantes de la causa. Según consta en el expediente, estudios realizados en integrantes de su familia detectaron presencia de glifosato y otros compuestos químicos.
Otro momento importante de la inspección ocurrió en la Escuela Nº 52, ubicada a unos 200 metros de zonas productivas.
Allí, las muestras de agua analizadas habrían detectado restos de agroquímicos, un dato especialmente sensible debido a la presencia diaria de niños, docentes y familias.
Para la querella, la constatación visual realizada por el Tribunal permitió reforzar lo denunciado durante años por vecinos y organizaciones ambientales: la convivencia permanente entre áreas fumigadas y sectores habitados.
El proceso judicial en Rosario se convirtió en uno de los casos ambientales más importantes del país y pone en discusión temas sensibles como:
El juicio avanzará ahora hacia su tramo final. Las últimas audiencias de prueba y los alegatos se realizarán en los próximos días, en un expediente que ya se transformó en un símbolo del debate entre producción agroindustrial, salud pública y protección ambiental.
Más allá del resultado judicial, la inspección dejó una imagen contundente: la Justicia caminó los territorios denunciados y observó directamente los lugares donde vecinos aseguran haber convivido durante años con fumigaciones y contaminación ambiental.
Fotos: Julia Siciliani