SOCIEDAD | Tras la llegada del crucero MV Hondius

Operativo histórico en Tenerife para contener el brote de hantavirus

España desplegó un megaoperativo sanitario internacional tras la llegada del MV Hondius, donde se registró una muerte por hantavirus. Pasajeros serán evacuados, repatriados y sometidos a cuarentena bajo estrictas medidas de seguridad.

Operativo en Tenerife para contener el brote de hantavirus

Operativo en Tenerife para contener el brote de hantavirus

Hace 14 horas.

Después de semanas de incertidumbre en alta mar, el crucero MV Hondius finalmente arribó al puerto de Granadilla, en Tenerife, donde comenzó un operativo sanitario sin precedentes para contener el brote de hantavirus detectado a bordo.

La embarcación permanece bajo un estricto perímetro de seguridad de una milla náutica, mientras equipos médicos, fuerzas de seguridad y especialistas internacionales coordinan la evacuación escalonada de pasajeros y tripulantes para evitar cualquier riesgo sanitario.

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La ministra de Sanidad de España, Mónica García, calificó el despliegue como una operación “sin precedentes”, ya que involucra la coordinación de 23 países para organizar repatriaciones y protocolos de cuarentena ante la presencia de la rara cepa andina del virus.

En el puerto industrial del sur de Tenerife se instalaron carpas sanitarias de acceso restringido, con presencia de policía militar y equipos especializados en respuesta ante emergencias biológicas.

Según el cronograma oficial, los ciudadanos españoles serán los primeros en desembarcar y serán trasladados al hospital militar Gómez Ulla, en Madrid, donde deberán cumplir aislamiento obligatorio. El resto de los pasajeros será derivado a vuelos especiales organizados por distintos gobiernos, entre ellos Reino Unido y Estados Unidos.

El director de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, supervisa personalmente el operativo en Tenerife y buscó transmitir calma ante la preocupación internacional.

“El riesgo de contagio es bajo”, aseguró el titular de la OMS, quien explicó que la transmisión entre humanos de esta variante del hantavirus es poco frecuente. Además, señaló que el brote se habría originado en un vertedero de Argentina.

A pesar de ello, hospitales canarios mantienen preparadas unidades de aislamiento, respiradores y protocolos de emergencia ante cualquier complicación durante el traslado de los pasajeros.

Mientras tanto, unas 30 personas de la tripulación deberán permanecer a bordo para llevar posteriormente el crucero de regreso a los Países Bajos.

La situación también tuvo repercusión en el Vaticano: el papa León XIV agradeció públicamente a las Islas Canarias por recibir al crucero afectado y colaborar en el dispositivo sanitario internacional.

Para los pasajeros, el desembarco representa el final de varios días de angustia y aislamiento, aunque todavía deberán afrontar extensas semanas de cuarentena debido a que el hantavirus puede presentar un período de incubación de hasta nueve semanas.

El dramático relato de un pasajero argentino atrapado en el crucero

El argentino Carlos Ferello, uno de los pasajeros del MV Hondius, contó cómo vivió desde adentro el brote de hantavirus que convirtió una expedición turística en una emergencia sanitaria internacional.

El ingeniero jubilado había embarcado en Ushuaia con la intención de realizar un viaje de más de un mes por rutas marítimas remotas, pero terminó atravesando semanas de aislamiento, incertidumbre y controles sanitarios extremos.

“Iban a ser treinta y pico de días; tendría que haber estado en Buenos Aires el 5 de mayo, y ahora se va a alargar por lo menos 15 días más”, relató sobre la odisea que todavía continúa lejos de su hogar.

Ferello explicó que los primeros síntomas aparecieron en un matrimonio neerlandés mientras el barco navegaba rumbo a Tristán da Cunha. En ese momento, nadie imaginaba la gravedad de la situación.

“Cuando comunica el capitán que el hombre murió, no se sospechaba nada; eran personas mayores y se lo trató como una infección”, recordó en declaraciones televisivas.

La alarma definitiva llegó en la isla de Santa Elena, cuando la esposa del pasajero fallecido debió ser evacuada hacia Johannesburgo, donde también murió poco después. Fue allí cuando comenzaron a confirmarse los casos de hantavirus dentro del crucero, incluyendo al médico de a bordo y a uno de los guías de expedición, quienes lograron recuperarse tras ser atendidos en Sudáfrica.

Pese al impacto del brote, el pasajero argentino aseguró que dentro del barco no predominó el pánico. Según explicó, las medidas de aislamiento y el distanciamiento espontáneo entre viajeros ayudaron a evitar nuevos contagios.

“Como yo estaba solo, siempre comía, desayunaba y paseaba solo; no tenía tanto contacto”, contó.

Ferello también destacó el acompañamiento diplomático argentino durante toda la crisis sanitaria. Según explicó, tanto Cancillería como consulados y autoridades sanitarias mantuvieron contacto permanente con los pasajeros afectados.

Con una mezcla de alivio y resignación, Ferello resumió la experiencia con una frase cargada de ironía: “Es un viaje inolvidable”.

Foto: La Nación

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