Como nos precipitamos al juzgar
Y eso me sucedió a mí.
Anoche, tal y como escribí en estas cuartillas, escribí a mi amigo, y encima ¡ cuanto me costó!, pensaba estaba enfadado y ya no me volveria a escribir mas y así se lo hacia saber,pero cual ha sido mi sorpresa al llegarme hoy un correo suyo de esta mañana en el que me reenvia el que me escribió el dia diez,justo cuando no me funcionaba el correo.
Y yo pensando mal y todo.
La verdad es que me alegré y mucho y con ello otra lección aprendida,pero es que la distancia es traicionera y un obstáculo para aclarar las cosas.Dificil,muy dificil,pero ,al menos esta noche estoy mejor, es cierto.
Ya le contesté y espero todo vuelva a la normalidad de antes.
¡Qué descanso!
He sentido una tranquilidad tremenda y he pensado qué tonta he sido.
Ay el maldito orgullo!
Tengo que quitarme ese caparazón
Lo llevo y no sé si es porque tengo miedo a que me hagan daño o es que me he vuelto rara, uf, ¡ madre mia!, espero no sea esto último!.
Huyo de situaciones comprometidas y estoy susceptible del todo .Lo reconozco y no puede ser.
Por otra parte ese maldito orgullo, en ocasiones mal entendido me hace sufrir,pero no lo puedo evitar y me pregunto,¿ lo lograré?.Es el orgullo de los leo, ¡ vaya signo me tocó!, pero es como si me protegiera y ¿ de qué?.
Estoy hecha un lio y con estos años ya ni siquiera me pega.
Anda que no me las traigo.Menos mal que este blog sirve para descargar las verguenzas de una sin temor a ser leida por quien te conoce.
Y escribiendo estas lineas he decidido, por una vez escribir a un amigo que está enfadado y seguramente con razón y lo haré antes de que me arrepienta.
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