El periodismo deportivo argentino perdió a una de sus voces más influyentes: Ernesto Cherquis Bialo murió a los 85 años, tras una larga lucha contra la leucemia, enfermedad que había deteriorado su salud en los últimos meses.
Con más de seis décadas de trayectoria, fue mucho más que un cronista: transformó el relato deportivo en literatura, dejando una marca profunda en generaciones de periodistas y lectores.
Cherquis construyó su legado en la mítica revista El Gráfico, donde trabajó durante más de 30 años y llegó a ser director entre 1984 y 1990.
Allí forjó un estilo único: cercano, narrativo y profundamente humano, capaz de convertir cada historia en un relato inolvidable.
También pasó por radios como Rivadavia y Splendid, y en sus últimos años continuó escribiendo, demostrando una vigencia y lucidez excepcionales.
Si hay un territorio donde su nombre se volvió sinónimo de autoridad, fue el boxeo. Cubrió peleas históricas y retrató a figuras legendarias como Carlos Monzón, cuya biografía “Mi verdadera vida” publicó en 1976.
Apasionado del ring, también dejó análisis y relatos memorables sobre ídolos como Muhammad Ali o Ringo Bonavena, consolidándose como uno de los mayores especialistas del país.
Además del boxeo, su pluma acompañó momentos clave del deporte argentino. Fue coautor, junto a Daniel Arcucci, del libro “Yo soy el Diego de la gente”, una obra emblemática sobre Diego Armando Maradona.
Sus textos no solo informaban: emocionaban, contextualizaban y quedaban en la memoria colectiva.
Nacido en Uruguay pero criado en Buenos Aires, Cherquis fue “más porteño que el Obelisco”, amante del tango, el fútbol y el Luna Park, su segundo hogar.
Incluso frente a la enfermedad, mostró una fortaleza admirable: tras un cuadro crítico logró recuperarse durante meses, antes de que la leucemia avanzara definitivamente.
Con su muerte, se cierra una etapa del periodismo deportivo argentino. Se va una figura que entendía el oficio como pocos: con rigor, sensibilidad y respeto por el lector.
Su legado no está solo en sus libros o coberturas, sino en algo más profundo: haber elevado el deporte a la categoría de historia y emoción.