El potente sismo sacudió la isla de Flores durante la madrugada y provocó derrumbes, edificios destruidos y cortes de rutas. Más de 2.000 personas fueron evacuadas y continúa la búsqueda de desaparecidos.
Un terremoto de magnitud 7,7 sacudió este sábado la isla de Flores, en Indonesia, y dejó al menos 38 muertos, además de numerosos heridos y personas desaparecidas. El movimiento provocó derrumbes, deslizamientos de tierra, daños en edificios y cortes en rutas que complicaron el operativo de rescate.
El sismo ocurrió alrededor de las 6 de la mañana, hora local, con un epicentro situado frente a la zona de Flores y a unos 10 kilómetros de profundidad, una característica que incrementó la intensidad de los daños en superficie. El movimiento fue seguido por varias réplicas.
Las zonas de Sikka, Manggarai y Manggarai Oriental se encuentran entre las más afectadas. En la localidad de Reok, varios deslizamientos sepultaron viviendas y dejaron víctimas bajo toneladas de tierra.
Los equipos de emergencia trabajan en condiciones complejas debido a los cortes de energía, las interrupciones en las comunicaciones y el bloqueo de caminos.
Una de las principales dificultades es la interrupción de la carretera Trans-Flores, una vía estratégica para conectar distintos puntos de la isla. Los derrumbes dificultaron el ingreso de ambulancias, rescatistas y suministros esenciales.
Ante la compleja geografía de la región, las autoridades desplegaron helicópteros y equipos de emergencia para llegar a las localidades más aisladas.
El terremoto también golpeó con fuerza al sistema sanitario. Algunos hospitales fueron evacuados preventivamente debido a los daños estructurales, mientras médicos y enfermeros trasladaron pacientes, camas y equipos hacia sectores exteriores.
En distintos puntos de Flores se instalaron áreas de atención al aire libre para continuar asistiendo a los heridos.
El temor a nuevas réplicas llevó además a unas 2.000 personas a abandonar sus viviendas y trasladarse a refugios temporales.
Por tratarse de un movimiento submarino y superficial, las autoridades activaron inicialmente una alerta de tsunami para sectores de Indonesia.
Los habitantes de las zonas costeras recibieron la indicación de alejarse de las playas y buscar terrenos elevados. Sin embargo, el monitoreo posterior no detectó variaciones peligrosas del nivel del mar y la alerta fue levantada horas después.
El terremoto también fue percibido en otras regiones, con daños reportados en Labuan Bajo y Bima, mientras continúan las evaluaciones para determinar el impacto total.
La magnitud del desastre vuelve a poner en primer plano la particular vulnerabilidad de Indonesia frente a los terremotos. El país se encuentra dentro del Anillo de Fuego del Pacífico, una extensa zona caracterizada por una intensa actividad sísmica y volcánica.
Mientras continúan las tareas de búsqueda y rescate, las autoridades advierten que el balance podría modificarse a medida que los equipos logren acceder a las zonas que permanecen aisladas.
Foto: CNN
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