Una diputada bonaerense presentó un proyecto para incorporar a radioaficionados y radioclubes a los comités de emergencia. La iniciativa busca garantizar comunicaciones alternativas ante inundaciones, temporales y cortes de energía, mientras crece la preocupación del campo por el estado de los caminos rurales y la infraestructura hidráulica.
Ante la preocupación por el posible impacto de El Niño en la provincia de Buenos Aires, una diputada de La Libertad Avanza propuso incorporar a los radioaficionados y radioclubes a los organismos de Defensa Civil para reforzar la respuesta frente a eventuales emergencias climáticas.
La iniciativa fue impulsada por Analía Corvino, legisladora bonaerense oriunda de San Pedro, con el acompañamiento de su compañero de bloque Pablo Morillo. El proyecto plantea que el Gobierno provincial promueva la participación de estas redes de comunicación en las Juntas de Defensa Civil y los comités de crisis o emergencia que se activen ante inundaciones y otros fenómenos meteorológicos.
La propuesta también apunta a los 135 municipios bonaerenses, a los que se buscaría alentar para que incorporen a los radioaficionados a sus propios esquemas de prevención y respuesta.
Uno de los principales argumentos del proyecto es la posibilidad de mantener comunicaciones cuando los servicios habituales dejan de funcionar.
Durante una inundación, un temporal intenso o un corte prolongado de electricidad, las redes de telefonía celular e internet pueden sufrir interrupciones. En esas circunstancias, contar con sistemas alternativos puede facilitar la coordinación de evacuaciones, el pedido de asistencia y la difusión de alertas meteorológicas.
Según los fundamentos de la iniciativa, los radioaficionados y radioclubes pueden aportar una infraestructura complementaria para sostener el contacto entre los equipos de emergencia y las comunidades afectadas.
La propuesta busca, en definitiva, que estas capacidades estén previstas antes de que ocurra una catástrofe, en lugar de intentar organizarlas cuando las comunicaciones convencionales ya presentan dificultades.
El proyecto se suma a otros planteos de Corvino relacionados con la preparación de Buenos Aires frente a un eventual período de lluvias intensas.
Semanas atrás, la legisladora cuestionó que no avanzara en la comisión de Asuntos Agrarios de la Cámara de Diputados bonaerense un pedido de informes presentado por su compañera de bloque Sofía Pomponio. La iniciativa buscaba conocer si el Ejecutivo provincial había elaborado un plan integral para prevenir y mitigar los efectos del fenómeno climático.
Corvino sostuvo entonces que la preparación de los municipios resulta fundamental, dado que los gobiernos locales y sus áreas de Defensa Civil suelen intervenir en primera instancia ante una emergencia.
La diputada también advirtió sobre las inundaciones registradas en zonas que habitualmente no enfrentaban problemas de acumulación de agua y reclamó medidas anticipadas para reducir los riesgos.
El contexto climático refuerza la preocupación por la prevención. Un informe de la Universidad de Buenos Aires publicado el 29 de septiembre advirtió sobre la posibilidad de que El Niño alcance una intensidad excepcional, con lluvias superiores a los valores habituales en distintas regiones del país y mayores riesgos de crecidas e inundaciones.
En la provincia de Buenos Aires, el sector agropecuario también puso el foco en las consecuencias que podría tener un escenario de precipitaciones abundantes sobre los suelos, los accesos rurales y la actividad productiva.
El presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP), Pablo Ginestet, advirtió sobre el deterioro de la infraestructura y el mantenimiento insuficiente de los aproximadamente 120.000 kilómetros de caminos rurales bonaerenses. El reclamo apunta a que las lluvias no solo pueden afectar los cultivos, sino también dificultar el traslado de la producción y el acceso de los servicios de emergencia.
En paralelo, el Gobierno provincial informó que trabaja en medidas preventivas para la campaña agrícola 2026/2027, con coordinación entre municipios, organismos públicos y entidades del sector.
El desafío, por lo tanto, no se limita a atender las consecuencias de una eventual inundación: también implica mejorar la infraestructura, sostener caminos transitables y garantizar que las comunicaciones de emergencia funcionen incluso cuando las redes convencionales fallen.
Cabe aclarar que El Niño no significa que las inundaciones estén garantizadas en todos los distritos. El impacto dependerá de la evolución del fenómeno, la distribución de las precipitaciones y las condiciones hídricas de cada zona.
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