Luego de 21 años bajo control extranjero, la histórica cementera fundada por la familia Fortabat regresa a liderazgo argentino tras una operación millonaria que reconfigura el mapa industrial del país.
En un movimiento que marca un cambio estratégico en la industria del cemento, la emblemática Loma Negra vuelve a estar bajo conducción argentina. Tras más de dos décadas en manos extranjeras, el empresario Marcelo Mindlin fue designado como nuevo presidente del holding que controla la compañía, devolviendo así el liderazgo local a una de las firmas más icónicas del país.
La empresa, fundada en Olavarría por la familia Fortabat, había sido adquirida en 2005 por InterCement, un poderoso grupo brasileño. Sin embargo, una compleja reestructuración financiera modificó el escenario: el grupo inversor Latcem, encabezado por Mindlin junto a Redwood Capital Management y Moneda-Patria Investments, pasó a ser el accionista mayoritario de InterCement.
La operación no fue menor. Se concretó tras renegociar una deuda cercana a los US$ 1.500 millones, en un proceso aprobado por la justicia de San Pablo. El nuevo esquema financiero incluye un cupón del 6,75% y la ausencia de vencimientos en los próximos cinco años, lo que otorga mayor previsibilidad. Además, se inyectaron US$ 110 millones de capital fresco para fortalecer el funcionamiento del grupo.
En el plano local, Loma Negra consolida su liderazgo con una participación del 45% del mercado argentino y una capacidad de producción que supera los 10 millones de toneladas anuales, posicionándose como un actor clave en la obra pública y privada. A nivel regional, InterCement mantiene una fuerte presencia en Brasil, donde es la tercera productora del sector.
Este cambio de mando no solo implica un giro empresarial, sino que también reactiva el protagonismo argentino en una compañía estratégica, en un contexto donde la industria de la construcción busca señales de estabilidad y crecimiento.
Foto: U24